Valencia, 6 de septiembre de 2026-. Los niños mueren con más frecuencia por el brote de ébola que arrasa la República Democrática del Congo pero quedan fuera de los estudios y el tratamiento.
Desde que comenzó a mediados de mayo, el brote ha provocado más de 3.000 muertes, según los datos citados.
Casi una de cada dos personas infectadas ha fallecido durante esta emergencia sanitaria.
La situación resulta especialmente preocupante entre los niños pequeños, que presentan una elevada tasa de mortalidad.
Más del 60% de los menores de cinco años afectados muere, según datos citados por Médicos Sin Fronteras.
Los niños mueren con más frecuencia por el brote de ébola que arrasa la República Democrática del Congo pero quedan fuera de los estudios y el tratamiento
Médicos Sin Fronteras pidió colocar a los niños en el centro de las investigaciones sobre prevención y tratamiento.
La organización considera necesario ampliar los estudios sobre medicamentos destinados a pacientes pediátricos.
Uno de los principales debates está relacionado con el estudio EBO-PEP, iniciado a mediados de julio.
La investigación analiza la eficacia del antiviral Obeldesivir para proteger a personas expuestas al virus.
El diseño inicial del estudio excluía a los niños con un peso inferior a 30 kilogramos.
Esta condición dejaba fuera a menores de aproximadamente 12 años.
Una modificación prevista permitiría incorporar próximamente a niños que superen los 20 kilogramos.
Sin embargo, los menores de 20 kilogramos continuarían excluidos del estudio.
Para ellos está previsto un tratamiento alternativo con Remdesivir administrado por vía intravenosa.
Médicos Sin Fronteras considera complicada esta alternativa durante una emergencia sanitaria.
El tratamiento requiere infusiones durante diez días, algo especialmente difícil para los niños pequeños.
Diagnóstico y tratamiento presentan desafíos
Neal Russell, asesor pediátrico de Médicos Sin Fronteras, señaló varios factores relacionados con la elevada mortalidad infantil.
Entre ellos mencionó las características del sistema inmunitario de los niños.
También destacó la presencia de enfermedades concurrentes y las dificultades específicas durante su tratamiento.
El diagnóstico representa otro desafío para los menores afectados por el ébola.
Los primeros síntomas pueden confundirse con los de otras enfermedades frecuentes.
Además, los niños pequeños no siempre pueden describir con precisión las molestias que presentan.
Una experiencia reciente en Alemania también aportó información sobre tratamientos preventivos en menores.
La familia de un médico estadounidense tratado en Berlín fue considerada contacto de alto riesgo.
El paciente se había contagiado con el virus de Bundibugyo mientras atendía a personas con ébola.
Su esposa y sus cuatro hijos recibieron preventivamente un tratamiento experimental basado en anticuerpos.
Ninguno desarrolló la enfermedad y tampoco se registraron efectos secundarios.
Los especialistas aclararon que este resultado no demuestra que el tratamiento haya evitado la infección.
Piden incluir a niños en los ensayos
Expertos consideran que desarrollar medicamentos pediátricos requiere estudios específicos.
Los niños presentan diferencias metabólicas que pueden modificar la manera en que reaccionan ante los medicamentos.
Por ello, las dosis utilizadas en adultos no pueden trasladarse directamente a pacientes pediátricos.
Marc Biot, experto de Médicos Sin Fronteras, explicó que esta investigación implica mayores costos.
Según el especialista, desarrollar tratamientos inicialmente para adultos resulta más rápido y económico.
La Organización Mundial de la Salud impulsó en 2020 la iniciativa GAP-f.
El programa busca acelerar el desarrollo y disponibilidad de medicamentos adaptados a las necesidades infantiles.
Durante una emergencia, los especialistas plantean modificar el equilibrio entre los riesgos de investigación y los riesgos de enfermedad.
Han Ngoc Le, médica investigadora de la Charité, consideró que niños y mujeres embarazadas no deberían quedar excluidos automáticamente.
