Venezuela evalúa su histórica salida de la OPEP tras conversaciones con Washington mientras la Casa Blanca busca negociar participaciones en los yacimientos petrolíferos del país. El Gobierno de Venezuela analiza con detenimiento la posibilidad de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), una determinación estratégica que asestaría un golpe histórico al cártel petrolero fundado en 1960 con el impulso del diplomático venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo.
Por lo tanto, fuentes consultadas por la agencia Bloomberg Línea revelaron que delegados de Caracas y funcionarios de la administración de Donald Trump han debatido esta propuesta en mesas privadas, aunque las partes todavía no adoptan una resolución definitiva sobre el retiro formal.
Ante este escenario, la medida refleja el profundo reordenamiento político y comercial que experimenta la industria nacional, en un contexto donde Washington negocia la adquisición de participaciones relevantes en campos petrolíferos locales.
Desglose productivo, antecedentes de Emiratos Árabes y pugna de cuotas
En primer lugar, los registros de extracción de julio sitúan la producción venezolana en 1,16 millones de barriles diarios, cifra que representa una recuperación progresiva en 2026 aunque aún se ubica a menos de la mitad de los volúmenes bombeados hace una década. En este sentido, la salida de Caracas profundizaría las tensiones internas en una OPEP que vio partir hace cuatro meses a los Emiratos Árabes Unidos en busca de maximizar su bombeo sin techos regulatorios, sumado a los reclamos públicos de Irak por flexibilizar sus asignaciones.
«Liberar a Venezuela de cualquier eventual cuota le permitiría maximizar su bombeo de crudo a largo plazo, allanando el camino para que corporaciones internacionales de Estados Unidos y otras naciones reconstruyan el parque productivo», destacaron las fuentes involucradas en las conversaciones.
Por consiguiente, analistas del mercado anticipan que una nueva deserción podría desatar una guerra de precios y cuotas entre miembros liderados por Arabia Saudita, similar a la disputa registrada en 2020.
Dilución del poder del cártel, papel de las petroleras y excedente global
Pérdida de influencia frente al esquisto y nuevos polos de extracción
Por su parte, la OPEP y la coalición ampliada OPEP+ —forjada en 2016 con la participación de Rusia— han visto menguar su capacidad para fijar los precios del barril ante el auge del petróleo de esquisto estadounidense y los descubrimientos masivos en aguas profundas de Guyana y Brasil.
De manera paralela, las autoridades de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevén que una mayor inyección de crudo venezolano sin restricciones multilaterales ampliaría el excedente mundial de hidrocarburos proyectado para los años venideros.
Victoria política para Washington y exenciones históricas
Al respecto, la eventual desincorporación representaría un triunfo para Trump, quien históricamente ha cuestionado los recortes de la OPEP por encarecer los combustibles a los consumidores estadounidenses.
Asimismo, aunque la organización mantuvo a Venezuela exenta de cuotas obligatorias durante años debido al deterioro de sus campos, el retiro legal permitiría a Washington ejecutar sus planes de inversión bilateral sin ataduras regulatorias internacionales.
Con información de Bloomberg
