Sindicatos estiman que la culminación de la Central Hidroeléctrica Tocoma tardará al menos cinco años y promete reactivar miles de empleos en Guayana. La reactivación integral y culminación definitiva de la Central Hidroeléctrica Manuel Piar (Tocoma), ubicada en el estado Bolívar, requerirá un período de ejecución de al menos cinco años, de acuerdo con los diagnósticos técnicos presentados por dirigentes sindicales de la industria de la construcción en el sur del país.
Por lo tanto, los voceros gremiales consideran que el reinicio de las faenas en la represa representa una oportunidad estratégica para reanimar el parque productivo de Guayana, dinamizar la actividad de las empresas básicas e incorporar 2.160 megavatios de energía limpia al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Ante este escenario, la obra que permaneció paralizada desde 2014 con un avance físico registrado de 87,19 % vuelve al centro de la agenda pública regional.
Proyección de puestos de trabajo, formación técnica y labores electromecánicas
En primer lugar, los representantes del sector estiman que la fase inicial de obras generará entre 800 y 1.000 empleos directos, mientras que las cadenas de suministros asociadas movilizarán hasta 5.000 puestos indirectos en áreas como logística, transporte, confección y servicios de alimentación.
En este sentido, el presidente del Sindicato Único Bolivariano de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Maquinaria Pesada (Subticmmba), Argenis Moreno, y el líder del Frente Unido de Trabajadores Socialistas del estado Bolívar (Futseb), Bladimir Josué Tremaria, precisaron que el plan contempla la capacitación del personal mediante convenios con el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces).
«Las obras civiles de Tocoma presentan un nivel de avance sumamente alto; en consecuencia, el grueso de las tareas pendientes se concentra en el montaje y calibración del área electromecánica, una labor especializada que demandará varios años de trabajo continuo», detallaron los dirigentes sindicales en sus balances técnicos.
Por consiguiente, los gremios destacan la urgencia de reincorporar a técnicos, soldadores e ingenieros calificados que salieron del mercado laboral tras la suspensión de los contratos hace diez años.
Exigencias de transparencia, rol de Impsa y combate a viejas prácticas
Demandas de procesos públicos de contratación
Por su parte, la expectativa por la reapertura de los frentes de trabajo despertó inquietud en diversas organizaciones obreras debido a los antecedentes de conflictividad y vicios sindicales registrados en etapas pasadas del proyecto hidroeléctrico.
De manera paralela, diferentes sectores laborales exigieron a las autoridades y contratistas diseñar mecanismos de selección transparentes, auditables y con baremos públicos que eliminen el cobro de cupos o los privilegios por vínculos personales.
Participación de contratistas internacionales en la fase final
Al respecto, la compañía argentina Industrias Metalúrgicas Pescarmona (Impsa) figura como uno de los actores clave para suministrar e instalar los componentes de turbinas y generadores durante esta nueva etapa constructiva.
Asimismo, los voceros gremiales recalcaron que la supervisión estatal y la aplicación de protocolos verificables garantizarán que los contratos beneficien de forma equitativa a la mano de obra local en los municipios ribereños del río Caroní.
Con información de Versión Final
