El poder adquisitivo de los ciudadanos enfrenta un nuevo desafío tras conocerse que la canasta alimentaria de marzo sufrió un incremento superior al 7% en su valoración en divisas. Según los datos del Cendas-FVM, una familia promedio necesitó US$ 692,32 para cubrir sus necesidades nutricionales básicas durante el tercer mes del año. Este ajuste refleja una presión inflacionaria que persiste incluso en dólares, impulsada principalmente por el aumento en rubros esenciales como las proteínas cárnicas, los lácteos y los productos de higiene, que registraron variaciones significativas en los puntos de venta.
El informe destaca que para costear la canasta alimentaria de marzo, se requirieron más de 150 salarios mínimos mensuales, lo que evidencia la brecha existente entre los ingresos formales y los precios de mercado. Esta situación ha obligado a los hogares a modificar sus hábitos de consumo, priorizando la compra de carbohidratos y reduciendo la ingesta de proteínas de alto valor biológico. El incremento en divisas se atribuye a diversos factores, incluyendo el aumento en los costos de transporte de mercancías y las fallas en el suministro eléctrico que afectan la cadena de frío y preservación de los alimentos en varias regiones.
A pesar de la estabilidad relativa del tipo de cambio en periodos recientes, el precio de la canasta alimentaria de marzo demuestra que el costo de vida en el país sigue encareciéndose en términos reales. Analistas económicos advierten que, de mantenerse esta tendencia, la seguridad alimentaria de los sectores más vulnerables continuará bajo amenaza. Se espera que para el próximo trimestre se implementen medidas que permitan estabilizar los precios de los productos básicos, mientras los consumidores buscan alternativas en mercados populares y ferias agrícolas para intentar mitigar el impacto en el presupuesto familiar.
Con información de Banca y Negocios.
