Deportaciones de migrantes a terceros países avanzan con acuerdos diplomáticos impulsados por el Gobierno de Estados Unidos bajo la gestión de Donald Trump.
Estrategia global de deportaciones
El Gobierno estadounidense intensifica las deportaciones de migrantes a terceros países, especialmente en África y América Latina.
Busca enviar a personas cuyos países de origen no los aceptan de regreso, según reveló The New York Times.
Con la incorporación de Ruanda, ya son nueve las naciones que han aceptado estos traslados.
Ruanda, Esuatini y Sudán del Sur
Ruanda recibió 250 deportados y promete atención médica y capacitación, a cambio de una subvención económica no revelada.
En Esuatini, cinco hombres están en aislamiento, sin representación legal, bajo custodia en una prisión de máxima seguridad.
Sudán del Sur aceptó ocho migrantes, a pesar de vivir una crisis humanitaria severa.
Críticas por derechos humanos
Organizaciones como HIAS y el propio Departamento de Estado cuestionan los destinos elegidos.
Denuncian torturas, abusos y falta de garantías legales en esos países.
“La mayoría no ofrece protección procesal ni estatus legal adecuado”, alertó el asesor Nicolás Palazzo.
Acuerdos con Latinoamérica
Las deportaciones de migrantes a terceros países también incluyen acuerdos con El Salvador, México, Guatemala, Costa Rica y Panamá.
En marzo, El Salvador recibió más de 200 venezolanos acusados de pertenecer al Tren de Aragua.
Fueron intercambiados por presos estadounidenses semanas después, entre ellos un condenado por triple homicidio.
Recompensas y amenazas
A cambio, los países obtienen favores políticos, dinero o negociaciones diplomáticas.
Kosovo, por ejemplo, pidió apoyo para su reconocimiento internacional a cambio de recibir deportados.
Angola, en contraste, rechazó participar en el plan.
Proceso sin notificación
Las deportaciones se retomaron tras la autorización del Tribunal Supremo, sin previo aviso a detenidos ni a sus familias.
Muchos migrantes llegan a lugares desconocidos, sin hablar el idioma ni tener documentos válidos.
Quedan en un limbo legal, sin opción clara de permanencia o retorno.
