Valencia, 31 de julio de 2025-. Apagones en Puerto Rico aumentan los problemas mentales como la ansiedad o la depresión. Los apagones en Puerto Rico afectan salud mental y agravan la ansiedad de quienes dependen de la electricidad para sobrevivir.
La situación se ha intensificado con el calor, la inseguridad energética y la falta de soluciones gubernamentales.
“Me pongo bien mala, me sube la presión que me quiero morir”, cuenta Nilda Rivera, cuidadora de su madre enferma.
Desde su hogar en Mayagüez, relata cómo cada apagón supone un desgaste emocional y económico.
Rivera debe usar una planta eléctrica para mantener con vida a su madre, que sufre enfermedades cardíacas, pulmonares y renales.
Además del estrés, los gastos se multiplican: generadores, gasolina, y pérdida de alimentos por falta de refrigeración.
Apagones en Puerto Rico aumentan los problemas mentales como la ansiedad o la depresión
El psicólogo Luis Alberto Rodríguez presentó en San Juan su estudio sobre los efectos psicológicos de la pobreza energética.
“La ansiedad, frustración y el coraje son sentimientos comunes ante apagones frecuentes”, explicó durante el Congreso Interamericano de Psicología.
Rodríguez advirtió que estas emociones pueden volverse enfermedades crónicas si no se atienden.
“El estrés constante puede elevar el cortisol y dañar la salud física y mental”, señaló.
Electrodomésticos dañados, incendios por velas o generadores mal usados, y medicamentos arruinados agravan aún más la situación.
Apagones en Puerto Rico afectan salud mental en múltiples niveles: individual, familiar y social.
Promesas sin avances y protestas ciudadanas
El Departamento de Salud anunció en junio un censo de personas electrodependientes, con promesas de ayuda.
Sin embargo, aún no se han entregado generadores ni baterías a las familias afectadas.
En paralelo, la gobernadora Jenniffer González prometió cambiar la empresa a cargo del servicio eléctrico, pero LUMA Energy sigue operando.
Cientos de ciudadanos se manifestaron esta semana contra LUMA y Genera PR por los constantes apagones y tarifas elevadas.
“Queremos una compañía que haga el trabajo y sea transparente”, reclamó Rivera.
Mientras tanto, los apagones en Puerto Rico afectan salud mental y mantienen en vilo a miles de familias vulnerables.
