Irán, debilitado tras conflicto con Israel, enfrenta ahora una crisis interna que amenaza su estabilidad política, militar y económica.
Golpe a la estructura de poder
Tras doce días de bombardeos israelíes, con apoyo de Estados Unidos, las estructuras del poder iraní quedaron gravemente afectadas.
La Guardia Revolucionaria sufrió bajas de alto rango; además, misiles y centros nucleares fueron destruidos o dañados.
El líder supremo, Alí Jamenei, permaneció en aislamiento, sin responder públicamente mientras el país era sobrevolado sin oposición.
Desconfianza interna y presión social
Las autoridades iraníes quedaron alarmadas por la precisión de los ataques, que revelaron infiltración de inteligencia israelí.
Militares, científicos y centros de mando fueron alcanzados, desatando desconfianza interna y riesgo de purgas dentro del régimen.
Irán, debilitado tras conflicto con Israel
Mientras tanto, la economía sigue deteriorándose: cortes eléctricos, inflación, cierre de mercados y desplome del rial golpean a la población.
Política exterior y sucesión en debate
El modelo expansionista promovido por Jamenei —basado en milicias aliadas— quedó debilitado tras ataques en Siria, Líbano, Irak y Gaza.
Esto reabre el debate entre acelerar el programa nuclear o negociar con Estados Unidos por el levantamiento de sanciones.
El enviado especial de EE.UU. afirmó que hay “optimismo” sobre posibles conversaciones de paz duradera con Irán.
Protestas, Nobel y posible cambio de poder
El recuerdo de protestas pasadas sigue latente. En 2019 y 2022 murieron cientos de manifestantes por la represión estatal.
La Nobel Narges Mohammadi denunció que el régimen es “religioso, autoritario y misógino”, y pidió paz y democracia.
La sucesión de Jamenei, de 86 años, sigue abierta. Analistas apuntan a una transición hacia un gobierno más militar que clerical.