Washington y Pekín asumen la «obligación de interactuar y hablar al más alto nivel» frente a sus marcadas diferencias comerciales y militares. En la antesala de una cumbre geoestratégica de impacto global en la Casa Blanca, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió este miércoles 23 de septiembre de 2026 la necesidad ineludible de entablar conversaciones directas entre Washington y Pekín, desestimando las posturas que promueven un aislamiento total.
El jefe de la diplomacia norteamericana remarcó que las dos mayores potencias económicas y bélicas del planeta comparten el deber histórico de sentarse a negociar para definir el rumbo geopolítico de la era moderna.
La justificación del diálogo frente a discrepancias comerciales
Durante una concurrida rueda de prensa concedida en la ciudad de Nueva York, el funcionario delineó las razones estructurales que sustentan el acercamiento bilateral.
El titular del Departamento de Estado subrayó la magnitud del desafío compartido y la gravitación que ambas capitales proyectan sobre el tablero mundial:
«EEUU y China son las dos mayores economías del mundo y dos de las principales potencias militares. La relación entre ambos será determinante para el siglo XXI, tenemos la obligación de interactuar y hablar al más alto nivel».
En tal sentido, Rubio reconoció abiertamente la existencia de fricciones severas, en particular dentro del ámbito de los aranceles y los intercambios mercantiles.
Asimismo, el diplomático abordó el delicado escenario que rodea la venta de armamento a Taiwán, isla autogobernada cuya soberanía exige el régimen comunista.
Aunado a esto, el secretario recordó que la Casa Blanca completó en diciembre una operación militar histórica en favor del territorio insular:
«La mayor operación de venta de armamento a la isla hasta ese momento».
De igual modo, los analistas anticipan que el presidente Xi Jinping exigirá a Trump congelar o recortar de forma definitiva estos suministros bélicos a Taipéi, territorio que las fuerzas armadas chinas no descartan anexar mediante el uso de la fuerza armada.
Taiwán como moneda de cambio y el recibimiento en Andrews
Criterios de suministro y la estrategia negociadora
Por otra parte, Donald Trump conserva en suspenso un nuevo paquete de pertrechos militares para la isla desde su última cita con el dignatario asiático, concibiendo esa pausa como una valiosa pieza de negociación para destrabar otros litigios comerciales.
En consecuencia, la administración estadounidense evita reconocer la independencia jurídica de Taipéi, aunque honra sus compromisos formales de proporcionarle equipamiento disuasorio. Sobre los criterios que rigen las próximas entregas de equipos castrenses, Rubio puntualizó:
«Las futuras ventas se evalúan teniendo en cuenta las necesidades de las fuerzas estadounidenses, la capacidad para reponer el material y los compromisos militares de Washington en otras regiones».
Protocolo inédito en pista y paralelismo con la Guerra Fría
De igual manera, el mandatario chino programó su arribo para este miércoles, pasadas las 18.00 hora local (22.00 GMT), en la pista de aterrizaje de la base aérea Andrews, aledaña a Washington.
Allí, el propio Donald Trump dispensará una bienvenida a pie de escalerilla, un trato de máxima distinción que el líder republicano no reservó para ningún otro dignatario internacional.
Por añadidura, Rubio explicó que la escala forma parte de un cronograma de visitas recíprocas, anticipando próximos contactos presenciales en los foros de la APEC en territorio chino y durante la cumbre del G20 en el estado de Florida.
Para cerrar sus reflexiones, el diplomático trazó una analogía histórica con las tensiones nucleares del siglo XX:
«Incluso en el apogeo de la Guerra Fría, en medio de la amenaza de aniquilación nuclear, Estados Unidos mantenía reuniones frecuentes con funcionarios soviéticos. El presidente tiene la convicción de que independientemente de nuestras discrepancias con el Gobierno chino, no estamos ante un país pequeño».
«Se trata de la segunda economía más grande del mundo, con una capacidad militar considerable que está experimentando el que probablemente sea el rearme más rápido de la historia».
Con información de EFE
