Venezuela y Trinidad y Tobago pactan una nueva era diplomática en la ONU y levantan el veto a Persad-Bissessar tras años de fricción con el chavismo. En un viraje diplomático de alto impacto para la geopolítica insular, los gobiernos de Venezuela y Trinidad y Tobago formalizaron este miércoles 23 de septiembre de 2026 el inicio de una «nueva etapa» en sus vínculos bilaterales.
La mandataria encargada venezolana, Delcy Rodríguez, y la primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, pactaron la reactivación de visitas oficiales mutuas durante un encuentro celebrado en la ciudad de Nueva York, dejando atrás el prolongado distanciamiento que marcó los últimos años de la administración de Nicolás Maduro.
El giro de Caracas y la anulación del veto parlamentario
El canciller venezolano, Félix Plasencia, difundió los alcances del acuerdo a través de un comunicado oficial publicado en sus canales digitales:
La nota ratifica que ambas jefas de gobierno organizarán viajes oficiales a Caracas y Puerto España con el propósito de fijar un canal de consulta directa y permanente.
En tal sentido, el despacho de relaciones exteriores aclaró que la jefa del gobierno trinitense cuenta formalmente con la condición de «persona grata en Venezuela».
Asimismo, esta determinación ministerial deja sin efecto el pronunciamiento que aprobó la Asamblea Nacional en octubre del año pasado contra la líder caribeña.
Aquel texto legislativo cuestionó con dureza lo que calificó como una postura belicista de Persad-Bissessar, luego de que su administración autorizara maniobras militares de tropas estadounidenses en aguas trinitenses en pleno despliegue del Pentágono sobre el mar Caribe.
Aunado a esto, las mandatarias ratificaron en el foro multilateral los nexos históricos de hermandad que unen a los dos pueblos vecinos frente a las dificultades geopolíticas compartidas.
Amplia agenda bilateral tras la era de tensiones
Diez sectores clave de cooperación conjunta
Por otra parte, los equipos técnicos diseñaron una extensa hoja de trabajo que reactivará el intercambio en comercio, explotación energética, seguridad fronteriza, conectividad aérea y flujos turísticos.
En consecuencia, ambas representaciones sumaron tareas conjuntas para la prevención de desastres socionaturales, salvaguarda ecológica, planes agrícolas y programas culturales.
Las delegaciones subrayaron que basarán todos los proyectos venideros bajo directrices estrictas de soberanía, diálogo y buena vecindad para fortalecer la estabilidad caribeña.
El peso del pasado reciente en las relaciones binacionales
De igual manera, el pacto marca un respiro tras las severas turbulencias que congelaron el trato interestatal desde 2025:
Las discrepancias escalaron cuando el gobierno trinitense respaldó las maniobras estratégicas de la Casa Blanca en el entorno insular.
Aquel alineamiento enfureció a Nicolás Maduro, quien permanece actualmente detenido en una prisión federal de Nueva York tras la incursión armada que ejecutaron tropas especiales estadounidenses en Caracas en enero pasado.
Por añadidura, la diplomacia actual busca restablecer la confianza mercantil y ciudadana que históricamente caracterizó el flujo entre la isla y las costas venezolanas.
Con información de EFE
