Venezuela prepara más bloques para Chevron y Repsol. Venezuela planea otorgar nuevos bloques de exploración y producción petrolera a la estadounidense Chevron Corp. y a la española Repsol SA esta misma semana, según fuentes citadas por Bloomberg. Esta decisión forma parte de un esfuerzo más amplio para abrir el sector energético del país a compañías privadas.
La medida se encuadra en una estrategia impulsada por la administración del presidente Donald Trump, que busca que empresas energéticas internacionales participen en la reconstrucción del deteriorado sector petrolero venezolano.
Impulso estadounidense a la industria petrolera
Trump ha promovido la reactivación de la industria venezolana como parte de una política de inversiones privadas en el sector energético, intentando atraer al menos 100.000 millones de dólares de inversiones en infraestructura petrolera, aunque algunas grandes compañías han expresado cautela ante los riesgos y la necesidad de reformas profundas.
Recientemente, el secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, visitó proyectos operados por Chevron en la Faja del Orinoco y destacó el potencial de cooperación entre compañías estadounidenses y recursos venezolanos tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Venezuela prepara más bloques para Chevron y Repsol
Chevron ya tiene una presencia significativa en Venezuela y representa una parte importante de la producción petrolera del país bajo licencias especiales emitidas por Estados Unidos, mientras que Repsol cuenta con participaciones en bloques que incluyen proyectos de gas y petróleo.
La expansión de bloques para estas empresas coincidiría con una posible emisión de licencias generales por parte del Departamento del Tesoro de EE.UU., que permitirían a empresas estadounidenses trabajar en la exploración y producción de crudo venezolano sin violar las sanciones, como parte del plan para reconstruir el sector energético nacional.
Este enfoque busca impulsar la producción petrolera venezolana, atraer capital extranjero y reducir la influencia de actores como China y Rusia en la industria del país suramericano.
En conjunto, estos pasos muestran un giro pragmático en la política energética bilateral, con el objetivo de revitalizar la producción de crudo, aún frente a dudas en algunos sectores empresariales sobre la viabilidad y los riesgos de invertir en Venezuela.
