Valencia, 29 de septiembre de 2025-. Venezuela desarrolla una «economía plateada» dirigida a mayores de 50 años. La economía plateada engloba servicios, productos y actividades diseñadas para mayores de 50 años con poder adquisitivo.
Sin embargo, este segmento enfrenta discriminación por edad, estereotipos sobre productividad y dificultad para adaptarse a nuevas tecnologías.
Además, muchos adultos mayores trabajan en condiciones precarias por la falta de pensiones adecuadas y oportunidades formales.
Venezuela desarrolla una «economía plateada» dirigida a mayores de 50 años
La brecha tecnológica representa otro desafío importante. La rápida digitalización exige habilidades que no todos los adultos mayores poseen.
La capacitación limitada profundiza la brecha entre sus capacidades y las demandas del mercado laboral actual.
Los problemas de salud también influyen en la continuidad laboral, especialmente en empleos físicamente exigentes.
Oportunidades y tendencias positivas
Expertos señalan que la economía plateada también ofrece oportunidades: consultoría, mentoría, emprendimiento y trabajo remoto son nichos en expansión.
Marielena Alvarado, especialista en relaciones laborales, asegura que “hay oportunidades de empleo debido a la escasez de talento joven en Venezuela”.
Los trabajadores senior aportan experiencia, estabilidad y conocimiento estratégico, lo que los convierte en mentores naturales de generaciones más jóvenes.
Karhil Canelones destaca que los adultos mayores estabilizan equipos, transmiten cultura organizacional y fortalecen la confianza interna en las empresas.
La digitalización, acompañada de formación y modelos de trabajo flexibles, puede potenciar la participación de este segmento.
Sectores como consumo masivo, farmacia, telecomunicaciones, tecnología y finanzas presentan la mayor demanda de profesionales senior.
Perspectivas y recomendaciones
La economía plateada crece y genera oportunidades, pero requiere políticas públicas que fomenten la inclusión laboral y la capacitación tecnológica.
Fomentar la formación continua, mentoría inversa y entornos intergeneracionales facilita la integración de adultos mayores en el mercado laboral.
El talento senior se convierte en un recurso estratégico, aportando experiencia, resiliencia y habilidades blandas valiosas para las organizaciones.
