Valencia, 26 de enero de 2026-. Venezuela busca aumentar producción petrolera en 2026 con una reforma legislativa. El país anunció este lunes un plan para incrementar la producción de petróleo en al menos un 18 % el próximo año. La iniciativa forma parte de una reforma de la Ley de Hidrocarburos que recibió una votación favorable en el Parlamento y que facilitaría la entrada de inversión privada.
Héctor Obregón, presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), dijo que esta meta supera la producida en 2025 y refleja un impulso para modernizar la industria petrolera nacional. Actualmente, la producción ronda 1,2 millones de barriles por día.
Reforma petrolera y apertura al sector privado
La reforma a la Ley de Hidrocarburos busca actualizar normas que, según autoridades, ya no respondían a las necesidades de la industria. Obregón señaló que el objetivo es garantizar seguridad jurídica para inversionistas privados interesados en el sector.
Este cambio regulatorio podría permitir que empresas privadas operen campos petroleros y participen en contratos más flexibles, un giro respecto a décadas de predominio estatal en la explotación de crudo. Analistas aseguran que la legislación también contempla mayor participación de inversión extranjera directa, aunque todavía falta su aprobación final.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha defendido la reforma y afirmó que Venezuela debe convertirse en una “verdadera potencia productora de petróleo y gas”. Rodríguez aseguró que no hay que temer a una agenda energética con Estados Unidos ni con otros países, enfatizando que el país posee las mayores reservas petroleras del mundo.
Obregón recordó que la reforma recibió una primera aprobación en el Parlamento y que se espera su aprobación definitiva la próxima semana. Los cambios buscan atraer capital extranjero tras años de producción reducida y escasa inversión.
Producción, mercado y contexto internacional
En 2025, Venezuela logró una producción de crudo de cerca de 1,2 millones de barriles por día, un avance desde mínimos de unos 360.000 barriles en 2020, pero aún lejos de los 3 millones que se producían a principios de siglo.
La reforma se da en un contexto de fuerte presión internacional, especialmente de Estados Unidos, que ha buscado un rol activo en las ventas de petróleo venezolano y en la apertura del sector energético. Recientemente, Caracas recibió un giro inicial de 300 millones de dólares por ventas de crudo a Estados Unidos, marcando un nuevo capítulo en sus relaciones energéticas.
Aunque algunos países como Arabia Saudita minimizaron el impacto potencial de estos cambios en el mercado global, la medida representa una de las transformaciones más importantes en la política petrolera venezolana en años recientes.
