Valencia, 23 de septiembre de 2026-. La movilización ocurrió este martes, horas después de la reunión entre Donald Trump y Delcy Rodríguez en Nueva York.
La protesta se realizó frente al Ayuntamiento de Doral, ciudad del área metropolitana de Miami conocida como «Doralzuela» por su amplia comunidad venezolana. Los manifestantes exigieron a la alcaldesa Christi Fraga y a los concejales revisar el acuerdo 287(g), que permite a la policía local colaborar con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Adelys Ferro, directora ejecutiva del Venezuelan American Caucus (VAC), cuestionó la decisión de las autoridades municipales y la vinculó con el respaldo político de funcionarios locales a Trump.
«Podían haber defendido a su comunidad, podían haber dicho que no, pero decidieron no hacerlo», afirmó Ferro durante la protesta.
La activista también cuestionó que Trump se reuniera con Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, en Nueva York. Según Ferro, el encuentro contribuye a otorgarle reconocimiento político a la administración venezolana.
Venezolanos en el Doral protestaron porque ICE los tiene azotados mientras Trump se reúne con Delcy en New York
Doral protesta contra acuerdo con ICE en un contexto que, según los activistas, ha cambiado el ambiente de la ciudad. Ferro aseguró que el temor a las deportaciones ha convertido a Doral en una «ciudad fantasma».
La ciudad tiene unos 81.000 habitantes y más del 85 % de su población es hispana. De acuerdo con las declaraciones recogidas por EFE, aproximadamente la mitad de sus residentes son venezolanos.
La comunidad venezolana también enfrenta cambios en las protecciones migratorias adoptadas durante la Administración de Joe Biden. Entre ellas están el Estatus de Protección Temporal (TPS) y el parole humanitario.
A esto se suma el acuerdo 287(g) firmado por Doral en enero. Desde entonces, residentes han denunciado en redes sociales la presencia de patrullas y detenciones de inmigrantes.
Ferro afirmó que entre los afectados se encuentran personas con permisos de trabajo y solicitudes de asilo.
«Una luz verde para convertir al gobierno local en un brazo de la maquinaria de deportación federal», sostuvo la activista, quien también describió el escenario con expresiones como «redadas, miedo, terror y crueldad».
Debate sobre la obligación de cooperar con ICE
El acuerdo migratorio también generó un debate sobre las obligaciones legales de los gobiernos municipales en Florida.
La alcaldesa de Doral, Christi Fraga, y el concejal venezolano-estadounidense Rafael Pineyro, ambos republicanos y partidarios de Trump, han sostenido que las leyes estatales los obligan a colaborar con ICE.
Sin embargo, Thomas Kennedy, consultor de la Coalición de Inmigrantes de Florida (FLIC), rechazó ese argumento. Según su organización, dos tercios de los municipios del condado de Miami-Dade no han suscrito acuerdos similares.
«La ciudad de Doral no estaba obligada a hacer esto», afirmó Kennedy durante la protesta.
Javier Fernández, alcalde de South Miami, también participó en el reclamo. El funcionario señaló que su municipio no firmó un acuerdo de cooperación con ICE y sostuvo que Doral podría tomar una decisión similar.
La protesta coincidió con el debate generado por la reunión entre Trump y Rodríguez. Ambos se encontraron este martes en Nueva York durante una recepción organizada por el presidente estadounidense en el marco de la Semana de Alto Nivel de la ONU. La cita fue a puerta cerrada y contó con la participación de funcionarios como Marco Rubio y Scott Bessent.
Mientras en Nueva York Rodríguez calificó la reunión de «histórica» y afirmó que abordaron cooperación en energía, minería y seguridad, en Doral activistas venezolanos centraron sus reclamos en las políticas migratorias estadounidenses.
