Venezolano José Barco, excombatiente del Ejército de EE.UU., sigue detenido sin país que lo reciba . José Barco, venezolano que llegó a Estados Unidos con 4 años, fue deportado tras servir en el Ejército estadounidense.
Se enlistó en 2003, con solo 17 años, y participó en misiones en Iraq donde fue herido gravemente.
Sufrió una lesión cerebral traumática y desarrolló problemas de salud mental, pero continuó en servicio por lealtad a su unidad.
Pese a su historial, Barco nunca obtuvo la ciudadanía; sus dos solicitudes fueron rechazadas o extraviadas.
En 2008, tras regresar de una segunda misión, cometió un delito grave bajo los efectos del trauma y el alcohol.
Disparó en una fiesta, creyendo estar en combate, y fue condenado por intento de homicidio.
Venezolano José Barco, excombatiente del Ejército de EE.UU., sigue detenido sin país que lo reciba
Su pena inicial fue de 50 años, reducida a 40; fue liberado en libertad condicional en 2025 por buen comportamiento.
Aunque Colorado es un estado santuario, el ICE lo detuvo al salir y ordenó su deportación como extranjero con antecedentes graves.
Barco fue enviado a Honduras y luego a Venezuela, pero este país no reconoció su identidad ni su nacionalidad.
Según su esposa y hermana, funcionarios venezolanos rechazaron su entrada al no validar su certificado de nacimiento.
Fue entonces devuelto a Estados Unidos, donde permanece detenido en el centro de Port Isabel, Texas, sin destino definido.
A pesar de su historial militar y sacrificios, ninguna nación lo reconoce como ciudadano ni lo recibe como deportado.
Organizaciones como Repatriate Our Patriots y LULAC abogan por su caso, denunciando que se abandonó a un héroe de guerra.
El Servicio de Ciudadanía había indicado que era elegible para naturalización como veterano, pero su trámite nunca prosperó.
Hoy, Barco vive en un limbo migratorio; su historia refleja los vacíos del sistema legal para veteranos no ciudadanos.
