Universidad de Pensilvania excluye a atletas trans de equipos femeninos. La Universidad de Pensilvania acordó dejar de admitir a personas transgénero en sus equipos femeninos, tras la polémica generada por el caso de Lia Thomas, nadadora trans que compitió en 2021 y 2022 representando a la institución. Así lo informó este martes el Departamento de Educación de Estados Unidos, tras concluir una investigación basada en la ley federal que prohíbe la discriminación por género en programas educativos.
El acuerdo establece que la universidad adoptará “definiciones biológicas de hombre y mujer”, impidiendo la participación de personas designadas varón al nacer en equipos femeninos. Además, la institución restituirá títulos y récords a las atletas cisgénero que se vieron desplazadas por la participación de Thomas, y enviará cartas de disculpas a las deportistas afectadas.
Lia Thomas fue la primera mujer trans en ganar una competencia universitaria en Estados Unidos, tras imponerse en marzo de 2022 en los campeonatos de natación de la NCAA. Su caso desató un amplio debate sobre la equidad en el deporte femenino y los límites de la inclusión. Sus detractores sostienen que conservaba ventajas físicas por haber competido como hombre durante parte de su carrera universitaria.
Universidad de Pensilvania excluye a atletas trans de equipos femeninos
La decisión de la Universidad de Pensilvania se da en medio de crecientes presiones políticas. El expresidente Donald Trump, quien busca regresar a la Casa Blanca, ha prometido acabar con lo que denomina “delirio transgénero”, y ha advertido que retirará subvenciones federales a las organizaciones que permitan atletas trans en deportes femeninos.
A nivel internacional, varias federaciones deportivas como la de atletismo, natación y ciclismo, han endurecido sus normativas. Hoy exigen que las transiciones de género se realicen antes de la pubertad para permitir la participación en competencias femeninas, lo que en la práctica representa una exclusión casi total.
El debate entre inclusión, derechos individuales y equidad deportiva sigue abierto, y esta medida marca un precedente que podría influir en otras instituciones universitarias en Estados Unidos.
