Una adolescente despierta en pleno velorio en Guatemala y su padre, un pastor evangélico, podría ir a prisión por no buscar un médico que certificara su muerte. El Ministerio Público de Guatemala abrió este jueves 15 de octubre de 2026 una investigación penal contra el pastor evangélico Abraham Ixcotoyac tras el insólito caso de su hija Yuleidy, de 15 años, a quien la familia dio por fallecida, colocó dentro de un féretro y despertó súbitamente frente a los asistentes en pleno velorio.
El suceso tuvo lugar el pasado sábado 10 de octubre en la aldea El Jocote, ubicada en el municipio de Sacapulas, departamento de Quiché.
Las autoridades ministeriales y la Procuraduría de la Niñez evalúan presuntos actos de negligencia y omisión de auxilio, luego de constatar que ningún centro de salud atendió a la menor ni existió jamás un acta médica de defunción.
La versión paterna, el ataúd comprado en la vía y los signos vitales
El relato del líder religioso generó inmediatas alarmas entre los investigadores debido a las irregularidades del procedimiento que siguió con la menor:
- La adolescente manifestó un fuerte dolor en el pecho y malestar general al término de un servicio de oración, perdiendo el conocimiento poco después.
- El padre decidió trasladarla hacia un centro médico asistencial durante la jornada del sábado ante el agravamiento de los síntomas.
- El pastor declaró a las autoridades que en pleno trayecto dejó de percibir la respiración y el pulso cardíaco de la joven.
- El hombre desistió de continuar la marcha hacia el hospital, acudió directamente a una funeraria local, adquirió una caja mortuoria e instaló la capilla ardiente en su vivienda.
- Los familiares y miembros de la congregación advirtieron que la muchacha conservaba signos vitales mientras permanecía dentro del cajón fúnebre.
En tal sentido, los detectives de la policía civil inspeccionan la vivienda para determinar con precisión cuánto tiempo permaneció la joven dentro del féretro.
A este respecto, diversos médicos del área de emergencias advierten que la pérdida momentánea de conciencia por síncope jamás equivale a un paro cardíaco irreversible.
Aunado a esto, los vecinos de la aldea El Jocote manifestaron conmoción e incredulidad frente a la decisión apresurada de velar a la adolescente sin llamar a los bomberos.
Asimismo, los funcionarios de la estación policial local recopilan las bitácoras del día para verificar los movimientos del vehículo que transportaba a la joven.
Expediente en la Procuraduría e indicios de proceso penal
El Inacif advierte anomalías graves en Sacapulas
Por otra parte, los organismos garantes de los derechos de la infancia en el país centroamericano activaron mecanismos de amparo legal.
La Procuraduría General de la Nación (PGN) inició formalmente un expediente administrativo para resguardar la seguridad y el bienestar de la menor de edad.
El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) señaló que el caso reúne elementos suficientes para judicializarse de inmediato en los tribunales penales.
Dicho organismo técnico subrayó la anomalía institucional: el cuerpo nunca ingresó a la morgue ni cumplió el trámite sanitario obligatorio de certificación.
En consecuencia, los fiscales del Ministerio Público analizan imputar cargos por abandono o negligencia contra el progenitor.
De igual manera, el equipo multidisciplinario de la PGN evalúa el entorno familiar para decidir si la quinceañera regresará a la custodia de sus padres.
Evaluaciones médicas en clínica privada y contradicciones familiares
Exámenes descartan patologías graves en la joven
Por añadidura, el personal sanitario especializado atiende de manera integral a la adolescente en un centro asistencial privado.
Los médicos practicaron diversos exámenes clínicos de laboratorio y determinaron preliminarmente que la joven goza de buen estado de salud general.
Dichas evaluaciones médicas descartan daños permanentes en el músculo cardíaco o secuelas por falta de oxigenación durante el encierro.
Los investigadores policiales detectaron marcadas incongruencias entre el testimonio brindado por Abraham Ixcotoyac y las declaraciones de los demás allegados.
Por otro lado, los asistentes al velorio confirman que el pánico se desató en la sala cuando la menor movió las manos y abrió los ojos ante los presentes.
De modo que la compra irregular del féretro, la falta de certificación médica, la apertura del expediente estatal y la recuperación física de Yuleidy marcan este estremecedor suceso en Quiché.
Con información de Alertas 24
