La alianza estratégica establecida entre la Casa Blanca y las nuevas autoridades de Venezuela enfrenta severos cuestionamientos debido a la falta de resultados sociales tangibles. Por lo tanto, los analistas internacionales observan con mucha atención las crecientes dificultades logísticas para estabilizar el aparato productivo tras la captura de Maduro.
De este modo, el ambicioso plan de control diseñado por Washington para reactivar los campos petroleros choca frontalmente con una realidad interna sumamente compleja. Sin embargo, el mandatario norteamericano Donald Trump defendió públicamente los supuestos logros financieros de la cooperación bilateral alcanzados durante el presente año fiscal.
Descontento popular y crisis cambiaria tras la captura de Maduro
Por consiguiente, la gestión de la presidenta interina Delcy Rodríguez acumula tres caídas mensuales consecutivas en sus niveles de aceptación entre los ciudadanos. Además, una reciente encuesta de opinión ejecutada por la firma AtlasIntel para Bloomberg News ubicó el respaldo de la mandataria en apenas 25 %.
Por otro lado, la devaluación constante de la moneda nacional frente al dólar debilita drásticamente la capacidad de compra de las familias trabajadoras. Efectivamente, la brecha de un cuarto de valor extra entre la tasa oficial y el mercado cambiario informal acelera la captura de Maduro.
Por esta razón, la inflación anualizada de la nación suramericana se mantiene como la más alta del planeta al registrar un alarmante 524 %. Ciertamente, los ciudadanos de a pie protestan activamente en las calles de Caracas para exigir mejoras salariales reales ante el costo de vida.
Control financiero de Washington y el circuito del petróleo
Asimismo, la estrategia estadounidense consiste en asegurar el suministro de crudo hacia sus refinerías eximiendo de sanciones personales a la presidenta interina. Consecuentemente, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, admitió que el proceso de normalización institucional del territorio requerirá de bastante tiempo adicional.
Por su parte, el modelo bancario actual centraliza los millonarios ingresos petroleros en una cuenta del Citibank administrada directamente por el Tesoro estadounidense. De igual forma, los dólares fluyen de manera selectiva hacia un puñado de corporaciones privadas locales socias tras la captura de Maduro.
A pesar del ingreso de 5,5 millardos de dólares reportado por el Banco Central, el dinero escasea en el circuito comercial interno. Por lo tanto, las grandes empresas prefieren resguardar sus capitales en cuentas del extranjero antes que invertirlos en fábricas para generar empleos formales.
Colapso eléctrico y tensiones en el partido oficialista
Por otra parte, los esfuerzos gubernamentales por elevar la extracción de crudo provocaron severos apagones en los hogares de toda la población venezolana. Ciertamente, la red de energía hidroeléctrica sufre una fuerte sequía ambiental que restringe la capacidad de generación de las principales represas operativas.
Asimismo, el ala militar de los Estados Unidos genera fuertes molestias internas en el Partido Socialista Unido de Venezuela por sus demostraciones de fuerza. Consecuentemente, el aterrizaje de aeronaves extranjeras en la capital provocó intensos debates privados sobre buscar un candidato alternativo tras la captura de Maduro.
Finalmente, el descontento social se triplicó en comparación con la temporada pasada al registrarse cerca de veinte manifestaciones diarias en las calles. De este modo, la estructura financiera del país mantiene los vicios históricos de especulación cambiaria que perjudican diariamente el bolsillo popular tras la captura de Maduro.
