Trump califica de «increíble» no haber recibido el Premio Nobel de la Paz tras enumerar sus guerras ganadas y arremete contra la jurista Navi Pillay mientras sanciona a la CPI. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alardeó este sábado 10 de octubre de 2026 sobre sus presuntos triunfos militares y diplomáticos en el extranjero, calificando como un hecho «increíble» que el Comité Noruego no concediera el Premio Nobel de la Paz a su persona ni a su país.
El galardón recayó el pasado viernes sobre Navi Pillay, una reconocida jurista sudafricana con una extensa trayectoria en la defensa de los derechos humanos y fundadora de la Corte Penal Internacional (CPI).
La designación desató la furia del mandatario republicano, quien aprovechó sus mítines electorales y sus canales digitales para desacreditar la legitimidad del premio, coincidiendo con nuevas represalias financieras que la Casa Blanca aplicó contra los tribunales de La Haya.
El balance bélico en Truth Social, el rescate de cautivos y el caso venezolano
El jefe de Estado norteamericano utilizó su perfil oficial en la red social Truth Social para enumerar una serie de hitos geopolíticos que, a su juicio, merecían la máxima distinción de la paz.
El gobernante desglosó los acontecimientos bélicos y de seguridad que marcaron su gestión internacional:
- Trump aseguró que resolvió ocho confrontaciones bélicas alrededor del mundo y afirmó que mantiene avances firmes para clausurar otras dos contiendas armadas.
- El mandatario celebró la recuperación de la totalidad de los rehenes israelíes en Medio Oriente, incluyendo a los últimos 28 cautivos, tanto vivos como fallecidos.
- El líder republicano se adjudicó la liberación de cientos de personas retenidas en diversas latitudes del planeta para devolverlas a sus hogares.
- El presidente aseveró que venció en un conflicto bélico en Venezuela y capturó al gobernante que administraba el país sudamericano con extrema crueldad.
- Trump recalcó que sus maniobras impidieron que la República Islámica de Irán fabricara un artefacto nuclear con capacidad destructiva.
En tal sentido, el mandatario estadounidense plasmó su malestar con frases textuales que reflejan su incredulidad ante la decisión del jurado internacional.
«Puse fin a 8 guerras, estoy cerca de terminar o resolver otras 2, logré recuperar a todos los rehenes israelíes -incluidos los últimos 28, tanto vivos como fallecidos-, conseguí que cientos de rehenes de países de todo el mundo fueran liberados y regresaran a sus hogares».
A este respecto, Trump extendió su queja en la misma plataforma virtual para reclamar el mérito exclusivo de su gobierno en la escena internacional.
«Gané una guerra en Venezuela y capturé al violento dictador que gobernaba ese país con tanta crueldad, e impedí que el principal Estado patrocinador del terrorismo, la República Islámica de Irán, obtuviera un arma nuclear… ¡Y mucho más! Sin embargo, a pesar de todo eso, ni yo ni los Estados Unidos de América recibimos el Premio Nobel de la Paz. ¡Increíble!».
Aunado a esto, los analistas de política exterior destacan que el tono triunfalista del mandatario persigue consolidar su imagen de pacificador frente a sus bases electorales más leales.
Asimismo, diversos observadores jurídicos señalan que las declaraciones presidenciales buscan restarle valor ético a las condecoraciones que otorgan las instituciones escandinavas.
Críticas a Navi Pillay, sanciones a la CPI e investigaciones sobre Gaza
El discurso de Siracusa y el descrédito al galardón
Por otra parte, Donald Trump trasladó sus reproches a la tarima pública pocas horas después de que los organizadores anunciaran la condecoración en Oslo.
Durante un mitin político celebrado en la ciudad de Siracusa, en el estado de Nueva York, el mandatario arremetió de forma directa contra la homenajeada.
Trump aseguró ante sus simpatizantes que el comité confirió el galardón «a una persona de la que nunca había oído hablar», cuestionando la notoriedad de la experimentada abogada.
El mandatario definió a la exjueza internacional como una activista progresista «que trabaja en las Naciones Unidas» y sentenció que el reconocimiento carece de valor moral.
«Ha quedado desacreditado para siempre por un puñado de ideólogos radicales que son antidemocráticos y, en realidad, enemigos de la civilización».
En consecuencia, los voceros de derechos humanos repudiaron los ataques verbales de Trump contra una mujer que dedicó su vida profesional a investigar crímenes atroces en Ruanda y Sudáfrica.
De igual manera, los diplomáticos europeos lamentaron que la retórica electoral estadounidense mine la autoridad de las distinciones humanitarias más prestigiosas de la humanidad.
Sanciones a La Haya y la doctrina sobre el Estatuto de Roma
Por añadidura, la disputa discursiva escaló rápidamente al plano de las sanciones económicas oficiales.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció un nuevo paquete de penalizaciones contra la Corte Penal Internacional tras oficializarse el homenaje a Pillay.
La jurista lideró la comisión investigadora independiente de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, concluyendo formalmente que las tropas de Israel cometieron genocidio en la Franja de Gaza.
La Corte de La Haya mantiene abiertos expedientes sobre el accionar de militares norteamericanos en Afganistán y dictó órdenes de captura internacional contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra.
Por otro lado, la Casa Blanca ratificó que no reconoce la jurisdicción del tribunal para imputar a ciudadanos estadounidenses al no haber ratificado el Estatuto de Roma, aplicando idéntico criterio de exclusión legal para el Estado de Israel.
De modo que la combinación del descontento de Donald Trump por no recibir el Nobel, la descalificación hacia Navi Pillay y el cerco financiero a la CPI tensa al máximo las relaciones de Washington con los tribunales internacionales.
Con información de EFE
