EE. UU. refuerza presencia naval en Caribe y Pacífico. La Armada de Estados Unidos envió ocho buques de guerra a aguas del Caribe y el Pacífico.
La operación se produce cerca de varios países de Centroamérica y Sudamérica, aumentando tensiones con Venezuela.
Operación antinarcóticos reforzada
Según un funcionario de defensa a The Washington Post, la misión busca interdicción de drogas en la región.
Los buques incluyen tres destructores, dos de desembarco, un buque de asalto anfibio, un crucero y un buque de combate litoral.
Los destructores transportan destacamentos de la Guardia Costera y agentes del orden para realizar arrestos en operaciones contra narcotráfico.
El despliegue ocurre semanas después de que la administración Trump evaluara acciones militares contra cárteles de drogas en Latinoamérica.
EE. UU. refuerza presencia naval en Caribe y Pacífico
El USS Gravely y USS Jason Dunham patrullaron el Caribe Oriental, mientras que el USS Sampson está frente a Panamá.
El buque Iwo Jima, con más de 2.500 marines, zarpó de Norfolk hacia el Caribe acompañado de dos buques de transporte.
El crucero USS Lake Erie se encuentra en el Pacífico frente a México, y el USS Minneapolis-St. Paul en el Caribe.
Estos buques combinan capacidades de vigilancia avanzada, helicópteros y misiles de crucero para posibles operaciones en tierra.
Reacciones y contexto geopolítico
Venezuela movilizó 15.000 soldados a la frontera con Colombia y llamó a ciudadanos a unirse a milicias.
Estados Unidos duplicó la recompensa por la captura de Nicolás Maduro a 50 millones de dólares.
El Departamento del Tesoro acusó a Maduro de liderar el Cártel de los Soles, designado organización terrorista junto a Ecuador y Argentina.
La Casa Blanca asegura que está dispuesta a usar todos los recursos para detener el narcotráfico hacia EE. UU.
Balance y perspectivas
Expertos destacan que la medida busca presionar políticamente a Maduro sin alterar operaciones energéticas o migratorias de EE. UU.
Casi 8.000 venezolanos han sido deportados desde febrero bajo vuelos coordinados con autoridades de Caracas.
Analistas consideran que la presencia militar envía mensajes de disuasión, mientras que cualquier acción directa sobre Venezuela sigue siendo remota.
