Somalia fija elecciones presidenciales para mayo de 2027 tras la polémica prórroga de Hassan Sheikh Mohamud y en medio de sangrientos combates regionales. La Comisión Nacional Independiente Electoral y de Límites (NIEBC) de Somalia anunció este jueves 15 de octubre de 2026 la convocatoria a elecciones presidenciales para el 15 de mayo de 2027. Dicha jornada coincidirá exactamente con la culminación de la prórroga que el actual mandatario, Hassan Sheikh Mohamud, decretó el pasado 15 de mayo tras ampararse en las enmiendas constitucionales que el Parlamento sancionó en marzo de 2026, las cuales ampliaron el período de gobierno de cuatro a cinco años.
El árbitro comicial reveló que los comicios legislativos tendrán lugar previamente el 15 de abril de ese mismo año, abriendo el padrón electoral en pocas semanas.
Cronograma comicial y la controvertida extensión presidencial
El organismo electoral divulgó las fechas clave que regirán el proceso ciudadano en todo el territorio:
- La comisión electoral abrirá el registro obligatorio de organizaciones políticas y votantes entre el 1 y el 22 de noviembre próximo.
- El cronograma pautó las votaciones parlamentarias para el 15 de abril de 2027, un mes antes de la cita para elegir al jefe de Estado.
- El actual presidente, Hassan Sheikh Mohamud, ejerce el poder desde 2022 y extendió su permanencia amparado en la nueva carta magna aprobada en marzo.
- Las reformas parlamentarias sepultaron casi catorce años de vigencia de la Constitución provisional de 2012, alterando el período de cuatro a cinco años.
- El mandatario impuso la prórroga unilateral tras el fracaso de las negociaciones directas que mediaron emisarios de Estados Unidos y el Reino Unido.
En tal sentido, las distintas administraciones regionales cuestionan la validez de los anuncios debido a la falta de consenso nacional sobre el texto fundamental.
A este respecto, diversos politólogos consideran que la prolongación del mandato ahonda las suspicacias de los partidos opositores, quienes califican la maniobra como una usurpación abierta del poder.
Aunado a esto, los delegados diplomáticos occidentales exhortan a reanudar las mesas técnicas para evitar que el proceso hacia 2027 derive en una mayor fragmentación territorial.
Asimismo, los funcionarios de la comisión electoral diseñan protocolos especiales para intentar desplegar centros de sufragio en regiones con escasa presencia del Estado central.
Sangrientas disputas en Mogadiscio y la rebelión de Baidoa
Combates urbanos y la ruptura con Abdiaziz Laftagareen
Por otra parte, la discordia política desató episodios de violencia armada tanto en la capital como en el interior somalí.
Los desacuerdos constitucionales provocaron intensos tiroteos en Mogadiscio durante el mes de junio, dejando un saldo de nueve víctimas mortales según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), si bien el Ejecutivo admitió únicamente un deceso.
La capital del estado del Sudoeste, Baidoa, también protagonizó fuertes enfrentamientos armados desde que el Ejército federal tomó su control el 30 de marzo.
Dicha ocupación castrense ocurrió después de que el ahora expresidente regional Abdiaziz Laftagareen rompiera relaciones con Mogadiscio por su férrea oposición a las enmiendas.
Las autoridades nacionales acusan formalmente a Laftagareen de coordinar acciones con la organización yihadista Al Shabab.
El dirigente regional intentó retomar Baidoa en repetidas ocasiones entre agosto y septiembre, desatando choques que cobraron al menos ocho vidas y decenas de lesionados.
En consecuencia, el repliegue de tropas para contener a los rebeldes debilita los cercos de seguridad en las demarcaciones rurales.
De igual manera, los líderes tribales intentan establecer treguas temporales para proteger a las poblaciones locales atrapadas en el fuego cruzado.
La amenaza latente de Al Shabab y el trasfondo histórico
Por añadidura, la encarnizada pugna por el poder agrava el desafío que suponen las facciones extremistas en la región.
El grupo terrorista Al Shabab aprovecha la dispersión militar de las fuerzas de seguridad para expandir su dominio sobre amplias zonas del centro y el sur de Somalia.
Dicha milicia efectúa incursiones mortales transfronterizas que golpean también la seguridad de países vecinos como Kenia y Etiopía.
El territorio somalí arrastra una profunda dinámica de fragmentación y caos desde 1991, momento en que el derrocamiento del dictador Mohamed Siad Barre dejó al país sin un gobierno unificado.
Por otro lado, la proliferación de señores de la guerra dificulta la instauración de instituciones civiles que garanticen la celebración de comicios libres.
De modo que el anuncio de la fecha electoral, el registro de noviembre, la reforma del mandato y la batalla armada en el suroeste delinean un panorama crítico para el país africano.
Con información de EFE
