Valencia, 4 de noviembre de 2026-. El Senado de Brasil aprobó este martes 3 de noviembre una reforma constitucional impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva para reforzar la lucha contra el crimen organizado. La iniciativa contempla la creación de un nuevo Ministerio de Seguridad Pública y un régimen penal más severo para los integrantes de las principales facciones criminales.
La propuesta recibió una amplia mayoría en la Cámara Alta y quedó lista para su promulgación por el Congreso. La reforma representa un avance para Lula, quien había prometido crear una cartera dedicada a la seguridad durante su campaña para un cuarto mandato.
La inseguridad figura entre las principales preocupaciones de los brasileños y fue uno de los asuntos centrales de la contienda electoral. Lula derrotó en la segunda vuelta del 25 de octubre al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Senado de Brasil aprobó una reforma constitucional impulsada por Lula da Silva para reforzar la lucha contra el crimen organizado
Uno de los puntos que quedó fuera del texto fue la reducción de la edad de responsabilidad penal, actualmente establecida en 18 años.
La oposición defendía incluir una propuesta para rebajarla a 16 años en general y a 14 años para delitos graves. Esta iniciativa era una de las principales banderas de Flávio Bolsonaro.
Los senadores oficialistas manifestaron su disposición a debatir el asunto, pero votaron para que se tramite por separado y no forme parte de la reforma constitucional aprobada.
El Gobierno brasileño había enviado el proyecto al Congreso en abril de 2025, mientras que la Cámara de Diputados le dio su aprobación en marzo de este año.
Más recursos y penas severas para las facciones criminales
La reforma fortalece la participación del Gobierno federal en la política de seguridad pública, un área que actualmente está principalmente bajo responsabilidad de los estados. También garantiza mayores recursos para el sector.
En materia penal, el texto endurece las condiciones para los líderes e integrantes de las facciones criminales que controlan amplias zonas urbanas, incluidas comunidades de Río de Janeiro y São Paulo.
Entre las medidas previstas figura la posibilidad de que los responsables sean enviados a cárceles de máxima seguridad y enfrenten la confiscación de sus bienes.
Estados Unidos designó este año como organizaciones terroristas a las dos mayores facciones brasileñas: el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital. Lula rechazó esa clasificación por considerar que podría representar una amenaza a la soberanía nacional.
Flávio Bolsonaro aseguró que había solicitado esa designación al presidente estadounidense Donald Trump, aliado de su padre.
El operativo en Río de Janeiro reavivó el debate sobre seguridad
La discusión sobre el crimen organizado cobró mayor fuerza después de un operativo policial contra el Comando Vermelho en dos favelas de Río de Janeiro, que dejó más de 120 muertos hace un año.
La incursión, considerada la más letal de la historia de Brasil, generó posiciones enfrentadas. Sectores de la derecha la celebraron como un éxito, mientras que Lula la calificó de «matanza».
