Riesgo país de Venezuela cae 55 % y mejora percepción de mercados en 2026. La reducción acelerada del riesgo país de Venezuela durante los primeros meses de 2026 comenzó a captar la atención de inversionistas y analistas internacionales, luego de años en los que el país figuró entre las economías más riesgosas del mundo para invertir.
El indicador, que mide la confianza de los mercados sobre la capacidad de una nación para cumplir sus compromisos financieros, registró una caída de 55 % entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, impulsando expectativas sobre una eventual normalización financiera del país.
Riesgo país de Venezuela cae 55 % y mejora percepción de mercados en 2026
El riesgo país se calcula mediante el índice EMBI de JPMorgan, que compara las tasas de interés de los bonos soberanos con las de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados los más seguros del mundo.
En términos simples, mientras más alto es el indicador, mayor es el costo para un país de acceder a financiamiento internacional.
Sin embargo, en el caso venezolano, el indicador dejó hace años de reflejar únicamente la salud económica.
Tras el default de la deuda externa en 2017, el riesgo país comenzó a incorporar factores políticos, sanciones internacionales, litigios y expectativas sobre una futura reestructuración de deuda.
De niveles récord al cambio de expectativas
Durante el auge petrolero de los años 2000, Venezuela registró uno de sus mejores desempeños financieros.
En febrero de 2005, el EMBI se ubicó en 470 puntos básicos, permitiendo acceso relativamente favorable a financiamiento.
Pero el escenario cambió drásticamente tras la caída petrolera y el deterioro económico.
Entre 2020 y 2025, el riesgo país venezolano llegó a superar 20.000 puntos básicos y en algunos momentos incluso sobrepasó los 60.000 puntos, situando a los bonos venezolanos entre los activos más riesgosos del mercado global.
La reestructuración impulsa el optimismo
El panorama comenzó a modificarse en 2026.
Al cierre de 2025, el riesgo país rondaba los 12.645 puntos básicos, pero descendió a 8.116 puntos en febrero, luego a 6.370 en marzo y cerró mayo en 5.722 puntos.
El movimiento coincidió con el inicio formal del proceso de reestructuración de la deuda externa venezolana, además de señales de apertura para nuevas inversiones.
La autorización de Estados Unidos para contratar asesores financieros permitió al Gobierno venezolano incorporar a Centerview Partners y al bufete internacional Hogan Lovells para diseñar una estrategia de renegociación.
Pese a la mejora, Venezuela continúa muy por encima del promedio regional.
Mientras países como Uruguay, Chile y Perú registran riesgos país inferiores a 120 puntos, el mercado aún considera elevados los riesgos asociados a Venezuela.
Especialistas consideran que el indicador refleja ahora no solo la capacidad económica del país, sino las expectativas sobre una compleja reestructuración financiera y una eventual recuperación institucional.
Con información de Banca y Negocios.
