La ciudad de Nápoles fue escenario de un suceso delictivo que parece extraído de un guion cinematográfico. Un grupo de delincuentes llevó a cabo un asalto armado en Nápoles contra una sucursal del Banco de Italia, logrando sustraer una suma de dinero aún no cuantificada. Los perpetradores utilizaron la denominada «técnica del túnel», excavando un pasaje a través del sistema de alcantarillado de la ciudad para irrumpir directamente en la bóveda de la entidad financiera, sorprendiendo a los empleados justo antes del cierre de la jornada operativa.
Durante el asalto armado en Nápoles, los delincuentes, que portaban armas cortas y cubrían sus rostros con pasamontañas, mantuvieron a varias personas como rehenes durante varios minutos para asegurar su huida. Afortunadamente, no se reportaron heridos de gravedad, aunque el personal del banco tuvo que ser atendido por crisis de ansiedad. La policía italiana desplegó de inmediato un operativo cerrojo en las calles aledañas y en el subsuelo, pero los asaltantes lograron escapar por la misma vía por la que ingresaron, aprovechando el complejo laberinto subterráneo de la zona histórica.
Las autoridades se encuentran analizando las cámaras de seguridad y las evidencias dejadas en el túnel para identificar a los responsables. Este asalto armado en Nápoles ha reavivado el debate sobre la seguridad de las infraestructuras bancarias en edificios antiguos y la vulnerabilidad de las redes de servicios públicos frente a bandas organizadas. Mientras continúan las investigaciones, la sucursal permanece cerrada al público, y los peritos trabajan en determinar el monto exacto del botín y la posible existencia de cómplices que facilitaron los planos de la estructura.
Con información de RDN Venezuela.
