Refugios en la frontera de EE.UU. enfrentan presiones legales tras carta de FEMA. Albergues que asisten a migrantes liberados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han recibido advertencias legales de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA). En una carta enviada el 11 de marzo, FEMA expresó “preocupaciones significativas” sobre una posible violación de leyes contra el tráfico de personas, lo que puso en alerta a organizaciones de ayuda.
Catholic Charities de Laredo, que alojó a más de 120.000 personas desde 2021, se vio obligada a cerrar su albergue el 25 de abril. Según su directora, Rebecca Solloa, el ICE continuó trasladando personas pese a las advertencias, generando incertidumbre entre las organizaciones.
El Instituto Holding, también en Laredo, redujo su personal de 45 a solo siete miembros. El centro continúa recibiendo unas 20 familias por semana desde los centros de detención en Texas. Por su parte, Annunciation House en El Paso y el Comité Internacional de Rescate (IRC) en Phoenix siguen asistiendo a personas liberadas, muchas provenientes de países como Turquía, China, Rusia, Irán y Papúa Nueva Guinea.
Refugios en la frontera de EE.UU. enfrentan presiones legales tras carta de FEMA
La FEMA suspendió pagos de fondos federales, exigiendo declaraciones juradas y registros detallados de servicios prestados. Catholic Charities esperaba recibir hasta 7 millones de dólares; sin embargo, cerró con pérdidas por casi un millón.
Aunque el gobierno de Biden también ha liberado migrantes, solía coordinar con refugios. La administración Trump, en cambio, presume haber reducido estas liberaciones. Aun así, ICE continúa recurriendo a albergues, que enfrentan presiones legales y falta de financiamiento.
Michael Smith, del Instituto Holding, resumió el dilema: “Hay cosas que simplemente está bien hacerlas”. Las organizaciones siguen brindando ayuda humanitaria, aunque con recursos cada vez más limitados.
