La seguridad alimentaria del occidente del país enfrenta una amenaza climática de gran magnitud. Los productores de alimentos en Táchira corren riesgo de perder sus rubros debido a las precipitaciones persistentes que han azotado la región andina durante la primera semana de abril. Las autoridades locales del municipio San Judas Tadeo han decretado el estado de emergencia tras registrarse inundaciones y deslizamientos de tierra en las zonas de cultivo. Los agricultores de la zona montañosa reportan que el exceso de humedad está pudriendo las raíces de hortalizas y legumbres que estaban listas para ser cosechadas. Este lunes 6 de abril, el panorama es desolador en localidades como Veradales y Las Talas, donde las vías de acceso están totalmente bloqueadas por el lodo. La imposibilidad de sacar la producción hacia los mercados nacionales pone en jaque la economía de miles de familias campesinas en este segundo trimestre del año.
El peligro para los productores en Táchira por las lluvias se agrava con el colapso de la infraestructura vial y los puentes rurales. El desbordamiento de ríos como La Arenosa y Morotuto ha inundado más de 500 unidades de producción agrícola en el municipio Panamericano y zonas aledañas. Los trabajadores del campo advierten que, de no cesar las lluvias en las próximas 48 horas, se perderá el 100 % de la siembra de ciclo corto. Los rubros más afectados son el tomate, el pimentón y la cebolla, los cuales son altamente sensibles al estancamiento de agua. Además, la caída del puente Veradales ha dejado incomunicadas a comunidades enteras, impidiendo la entrada de camiones de carga necesarios para el flete de alimentos. El gremio de agricultores solicita el apoyo urgente del Gobierno nacional para maquinaria pesada que permita habilitar pasos provisionales en las troncales afectadas.
Emergencia en el municipio San Judas Tadeo
La declaratoria de alerta máxima en Táchira busca movilizar recursos extraordinarios para atender a los sectores agrícolas más golpeados. El alcalde de San Judas Tadeo, Jesús Salvador Pérez, informó que la prioridad es rescatar a las familias aisladas y evaluar el daño en las microparcelas de producción. Los deslizamientos de material rocoso en la Troncal 7 han restringido el paso hacia la estación de servicio Las Morochas, dificultando el suministro de combustible para los tractores y sistemas de riego. Protección Civil Táchira mantiene un monitoreo constante sobre los caudales de las quebradas que atraviesan las aldeas productoras de la zona norte. Los pequeños productores, que dependen de créditos bancarios para sus cosechas, temen caer en una crisis de impago ante la pérdida total de su inversión estacional.
Además, mientras los productores de Táchira enfrentan el riesgo de las lluvias, el Inameh pronostica que las descargas eléctricas y las precipitaciones de intensidad variable continuarán durante el resto de la semana. Esta situación ha generado una alarma nacional sobre el posible aumento de precios de las verduras en los mercados de la capital y el centro del país. La conectividad con el estado Mérida también se ha visto comprometida, especialmente en el tramo entre La Fría y Coloncito, donde solo se permite el tránsito de vehículos particulares con limitaciones. El sector ganadero también reporta bajas debido al ahogamiento de alevines y animales pequeños en las zonas bajas inundadas. Venezuela observa con preocupación cómo la furia de la naturaleza golpea el motor agrícola que sustenta la mesa de los ciudadanos.
Hacia un plan de contingencia agrícola
La noticia de que los productores corren riesgo de perder sus rubros cierra una jornada de angustia para el sector primario del Táchira. Se espera que en las próximas horas se instale una mesa técnica entre el Ministerio de Agricultura y las asociaciones locales para cuantificar las hectáreas perdidas. La jornada informativa de este lunes concluye con el despliegue de cuadrillas de limpieza en los puntos críticos de la vialidad rural. La meta inmediata es salvar la mayor cantidad de mercancía posible antes de que el deterioro sea irreversible. El país entero se solidariza con los hombres y mujeres del campo que luchan contra el barro para cumplir con su labor de alimentar a la nación.
Finalmente, el reporte sobre la crisis climática en Táchira deja un balance de urgencia institucional y social. La vulnerabilidad de nuestras zonas agrícolas ante fenómenos meteorológicos extremos requiere de inversiones estructurales a largo plazo en drenajes y vialidad. La jornada informativa cierra con el compromiso de seguir informando sobre la evolución de las lluvias y su impacto en la producción nacional. El 2026 continúa planteando retos ambientales que ponen a prueba nuestra capacidad de respuesta y organización comunitaria. Táchira resiste bajo la lluvia, esperando que el sol vuelva pronto a sus valles para que la tierra pueda sanar y seguir produciendo la riqueza que Venezuela necesita.
Con información de El Nacional
