Nayarí González CNP 24.760
Guanare, 30 de julio de 2026 — El país requiere un total de 2.900.000 toneladas de maíz y 900.000 toneladas de arroz para cubrir la demanda interna, rubros en los cuales el campo venezolano aporta actualmente el 65% y el 70% respectivamente. Así lo advirtió Ramón Elías Bolotin, productor agrícola y presidente de Productores Agrícolas Independientes (PAI).
Actualmente, el déficit hace necesario importar lo faltante, las importaciones al país se están ejecutando muy por encima de los requerimientos reales, lo que atenta directamente contra la estabilidad de la producción local.
Prácticas desleales sin beneficio al consumidor
El productor agricola enfatizó que el consumidor venezolano no obtiene ninguna ventaja de esta dinámica. Destacó que los precios en los anaqueles de productos esenciales como pollos, huevos, arroz blanco y harina precocida no reflejan una disminución significativa a pesar del ingreso de materias primas baratas favorecidas por la vía de la importación.
Ante este escenario, el productor planteó que se deben otorgar exclusivamente licencias para importar productos terminados que beneficien de manera directa al bolsillo de la ciudadanía sin perjudicar al agricultor nacional. Como ejemplo, mencionó el caso de naciones aliadas como Brasil, que exportan rubros como carne de cerdo, pollo, huevos y arroz blanco a costos considerablemente menores de lo que la agroindustria nacional los produce internamente utilizando insumos importados.
Propuesta urgente: Consejo Nacional de Importaciones
Para solventar esta distorsión económica, Bolotin señaló que el sector agrícola propone la conformación urgente de un Consejo Nacional de Importaciones. Esta instancia debería estar integrada por representantes de los gremios cúpula de productores, consumidores, agroindustriales y autoridades gubernamentales.
Bajo este esquema, el mecanismo idóneo sería concentrar los permisos en productos terminados, obligando a la agroindustria nacional a establecer alianzas estratégicas con los agricultores locales. De este modo, se lograría impulsar la producción interna, garantizar precios competitivos para el consumidor, reactivar la economía local y consolidar de forma efectiva la política de lo “producido y hecho en Venezuela”.
