Valencia, 31 de marzo de 2026-. Playas de Morrocoy siguen sin estar totalmente fuera de peligro. Los Juanes en Semana Santa vuelve a ser centro de atención en el Parque Nacional Morrocoy, en el estado Falcón. El cayo recibe visitantes en medio de advertencias sobre el estado de sus ecosistemas.
Las autoridades aseguran que el espacio está operativo bajo nuevas normas. Sin embargo, especialistas advierten que el impacto ambiental persiste y requiere mayor control.
Playas de Morrocoy siguen sin estar totalmente fuera de peligro
Los Juanes en Semana Santa está sujeto a nuevas regulaciones anunciadas por el Ministerio de Turismo e Inparques. Estas normas buscan evitar incidentes como los ocurridos durante el Carnaval.
Entre las medidas se prohíbe el vertido de desechos en el agua. También se limita la música alta y se restringe la manipulación de flora y fauna marina.
Además, los lancheros deben registrar sus embarcaciones mediante una aplicación. También deben respetar límites de velocidad para proteger el fondo marino.
Estas disposiciones se aplican tras el colapso ambiental registrado en febrero. En ese momento, la alta afluencia de visitantes causó daños y contaminación.
Debate por el impacto ambiental
Los Juanes en Semana Santa se desarrolla en medio de cuestionamientos científicos. Expertos aseguran que no existen estudios suficientes sobre la capacidad de recuperación del ecosistema.
El cayo forma parte de una zona clasificada como de uso restringido. Sin embargo, en la práctica funciona como balneario de alta afluencia turística.
Biólogos advierten que el fondo marino presenta daños significativos. Corales frágiles y pastos marinos han sido afectados por la presión humana.
La ONG Clima21 señala que el modelo de turismo actual ha deteriorado el ecosistema durante más de una década. También alertan sobre contaminación por combustible y desechos.
Llamados y advertencias científicas
Los Juanes en Semana Santa también ha generado pronunciamientos de instituciones académicas. La Universidad Central de Venezuela calificó la situación como una crisis de gestión ambiental.
Según el comunicado, la falta de control permitió el deterioro del ecosistema. También señalaron riesgos por ruido, contaminación y exceso de visitantes.
El biólogo Alejandro Álvarez, de Clima21, advirtió que las medidas actuales no sustituyen evaluaciones científicas. Aseguró que no se ha medido el impacto real del daño.
Además, indicó que la gestión de áreas protegidas corresponde a organismos especializados. Subrayó la necesidad de respetar las competencias ambientales establecidas.
Álvarez insistió en que el turismo debe ser sostenible. También recordó que la Constitución obliga a proteger estos espacios naturales.
