Petróleo y alivio de sanciones proyectan crecimiento superior al 10% para Venezuela en 2026. La economía venezolana podría experimentar una expansión superior al 10% durante este 2026, impulsada por la recuperación del sector petrolero y la reciente flexibilización de sanciones por parte de Estados Unidos. Según el economista José Guerra, la actividad petrolera proyecta un crecimiento mínimo del 25%, lo que generaría un «efecto arrastre» sobre otros sectores, situando el incremento del Producto Interno Bruto (PIB) en un rango de entre el 10% y el 12%.
Este optimismo se apoya en el nuevo escenario diplomático tras la captura de Nicolás Maduro y el reconocimiento de la mandataria interina, Delcy Rodríguez, por parte de organismos multilaterales. El restablecimiento de relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) permitiría a Venezuela acceder a cerca de 5.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEG), además de nuevas líneas de crédito con el Banco Mundial, proporcionando los recursos necesarios para financiar la reconstrucción de la infraestructura nacional.
Petróleo y alivio de sanciones proyectan crecimiento superior al 10% para Venezuela en 2026
La administración de Donald Trump ha emitido licencias cruciales a través de la OFAC que están reconfigurando el panorama financiero y energético:
- Banca Central: El Departamento del Tesoro autorizó transacciones con el Banco Central de Venezuela (BCV) y otros bancos públicos, lo que otorga profundidad al mercado cambiario y facilita la reconexión con el sistema financiero internacional.
- Hidrocarburos: Licencias como la 56 permiten una operatividad casi plena, facilitando la participación de empresas como Chevron y Repsol, bajo la supervisión del Tesoro estadounidense.
- Crecimiento asimétrico: Se espera que el comercio y los servicios crezcan un 7%, mientras que la manufactura vinculada al petróleo y el sector financiero también mostrarían signos de recuperación.
Retos y sostenibilidad del «rebote» económico
A pesar de las cifras alentadoras, analistas como Roberto Pérez advierten que este crecimiento debe interpretarse como un rebote tras un colapso que redujo la economía en más del 70% entre 2014 y 2020. Aunque la inflación mostró una desaceleración en abril (estimada en un solo dígito frente al 650% anual registrado en marzo), el bajo nivel salarial —que ronda los 120 dólares mensuales incluyendo bonos— sigue siendo el principal obstáculo para que el bienestar llegue a la población.
Para que esta recuperación sea sostenible y no un fenómeno transitorio, los expertos coinciden en que el país requiere reformas estructurales profundas. Esto incluye garantizar la seguridad jurídica, consolidar la independencia de instituciones como el BCV y PDVSA, y definir un calendario electoral creíble que brinde confianza a los inversionistas de largo plazo en este 2026.
Con información de Bloomberg en Línea.
