Mueren más de 80 migrantes entre ellos una bebé tras navegar 27 días a la deriva desde Gambia hacia Canarias en un cayuco auxiliado con solo 44 sobrevivientes al borde del colapso. Una nueva y desgarradora tragedia humanitaria sacudió las rutas migratorias del océano Atlántico este jueves 3 de septiembre de 2026 tras confirmarse el fallecimiento de más de 80 personas, incluida una bebé lactante, a bordo de un precario cayuco que permaneció 27 días a la deriva luego de zarpar desde las costas de Gambia con destino a las islas Canarias.
Por lo tanto, las unidades de auxilio interceptaron la embarcación durante la madrugada al sur del archipiélago español, localizando con vida únicamente a 44 ocupantes masculinos en condiciones físicas extremas, junto a cinco cadáveres correspondientes a dos mujeres y a la infante, según certificaron las brigadas de emergencia en los muelles de desembarco.
Ante este escenario, la furia del temporal marítimo impidió a los socorristas recuperar los cuerpos inertes que yacían en el fondo de la nave, viéndose obligados a priorizar el traslado urgente de los escasos sobrevivientes.
Localización aérea, maniobra de la guardamar Urania y cadáveres en el mar
En primer lugar, la precaria barquilla fue avistada en horas de la tarde del miércoles por una aeronave de reconocimiento perteneciente al servicio de Salvamento Marítimo a unos 120 kilómetros de la costa de Gran Canaria, coordinando de inmediato el despliegue marítimo para acudir al auxilio de los náufragos.
En este sentido, la guardamar Urania concretó el contacto directo alrededor de la medianoche, encontrando una escena dantesca donde los supervivientes apenas lograban mantenerse conscientes entre el agua acumulada y los cuerpos sin vida de sus compañeras de viaje.
El balance técnico suministrado por los cuerpos de auxilio confirmó que el mal estado del mar y el intenso oleaje imposibilitaron izar de manera segura los restos mortales de las dos féminas y la menor, obligando a dejarlos en la estructura flotante a la deriva mientras se aseguraba la vida de los hombres exhaustos.
«Los supervivientes relataron a los paramédicos de Cruz Roja que partieron con más de un centenar de personas a bordo, viendo morir a la gran mayoría de sus compañeros por hambre y sed a lo largo de las casi cuatro semanas que estuvieron perdidos en el océano», revelaron fuentes del operativo humanitario en Gran Canaria.
Por su parte, la ONG española Caminando Fronteras cotejó las marcas e inscripciones halladas en la madera del cayuco con sus registros de alertas marítimas, ratificando que se trataba de la embarcación reportada como desaparecida desde el 7 de agosto tras zarpar de territorio gambiano con 127 ocupantes.
Evacuaciones aéreas críticas, cuadros de deshidratación y desorientación
Rescate médico en altamar y colapso en el desembarque
Por su parte, la precariedad biológica de los migrantes forzó el despegue inmediato de un helicóptero de Salvamento Marítimo para evacuar por vía aérea a tres de los ocupantes que presentaban fallas multisistémicas agudas, trasladándolos de urgencia hacia centros hospitalarios de tercer nivel en las islas.
De manera paralela, el resto del contingente arribó al puerto en un estado de agotamiento tan pronunciado que los miembros del equipo humanitario relataron que las personas se desplomaban literalmente sobre las mesas al momento en que los funcionarios policiales intentaban tomarles la filiación de identidad.
Ingesta de agua marina y origen de los sobrevivientes
Al respecto, los médicos de guardia diagnosticaron cuadros severos de deshidratación profunda, quemaduras por intemperie y confusión mental como consecuencia de haber ingerido agua salada tras agotarse las provisiones en altamar.
Asimismo, las investigaciones preliminares de las autoridades migratorias apuntan a que los 44 supervivientes son jóvenes y adultos originarios de Gambia y Mali que huían de la inestabilidad social y económica en África occidental.
Con información de EFE
