Valencia, 20 de abril de 2026-. Muchos profesionales venezolanos cambiaron sus carreras por oficios ante los bajos salarios. El fenómeno de la migración profesional en Venezuela se ha intensificado en los últimos años. Profesionales con formación universitaria están dejando sus carreras formales para dedicarse a actividades informales o emprendimientos. La razón principal es la brecha entre ingresos y costo de vida.
Muchos profesionales venezolanos cambiaron sus carreras por oficios ante los bajos salarios
En el país, el salario mínimo se mantiene en 130 bolívares desde marzo de 2022. Esto equivale a unos 0,3 dólares según la tasa oficial del BCV. Este ingreso resulta insuficiente frente a la canasta básica.
La migración profesional en Venezuela ocurre en un contexto donde la educación superior no garantiza estabilidad económica. Muchos trabajadores con títulos universitarios afirman que sus ingresos no cubren transporte, materiales o alimentación.
El economista social Alexander Cabrera ha señalado que gran parte del consumo se concentra en necesidades básicas. Esto refuerza decisiones laborales enfocadas en la supervivencia diaria.
Oficios y emprendimientos como alternativa
La migración profesional en Venezuela también se expresa en nuevos oficios. Abogados, ingenieros y comunicadores han optado por trabajos independientes.
Andreína Castillo, exabogada penal, explicó que cambió los tribunales por servicios de estética. Señala que sus ingresos aumentaron de forma inmediata tras el cambio.
“En una semana gano lo que antes obtenía en meses”, afirmó. Su decisión responde a la necesidad de cubrir gastos familiares esenciales.
Ricardo Mendoza, ingeniero mecánico, ahora trabaja en reparaciones a domicilio en el exterior. Afirma que su profesión no le garantizaba estabilidad económica.
En ambos casos, la migración profesional en Venezuela aparece como una estrategia de adaptación ante condiciones laborales cambiantes.
Educación, servicios y nuevos roles laborales
El sector educativo también refleja esta tendencia. Docentes han abandonado las aulas para emprender en repostería o comercio independiente.
Elena Rivas, profesora con 15 años de experiencia, decidió iniciar un negocio de tortas. Explica que su salario no cubría ni el transporte diario.
“Debía elegir entre enseñar o alimentar a mis hijos”, señaló.
La migración profesional en Venezuela impacta también en áreas como comunicación social. Carlos Guevara, periodista, trabaja ahora en servicios de entrega a domicilio.
“En el delivery tengo ingresos diarios”, explicó. Su caso refleja una tendencia creciente entre jóvenes profesionales.
