Valencia, 4 de agosto de 2025-. Mortalidad cardiovascular cae en el mundo gracias a avances médicos. La mortalidad cardiovascular cae en el mundo debido al desarrollo de tratamientos eficaces, diagnósticos más precisos y cirugías menos invasivas.
En países como Estados Unidos, la tasa de fallecimientos se redujo de más de 500 a menos de 150 por cada 100.000 habitantes.
Medicamentos como las estatinas e inhibidores de PCSK9 ayudan a controlar el colesterol y estabilizar las arterias.
El control de la hipertensión se ha fortalecido con fármacos como betabloqueantes, inhibidores de ECA y diuréticos.
Los trombolíticos han mejorado la supervivencia tras infartos y accidentes cerebrovasculares, al restaurar el flujo sanguíneo en minutos.
Tecnologías como la ecocardiografía, la tomografía y la resonancia permiten diagnósticos detallados sin necesidad de cirugía.
Mortalidad cardiovascular cae en el mundo gracias a avances médicos
La mortalidad cardiovascular cae en el mundo también por mejoras quirúrgicas. En los años 60 surgió el bypass coronario.
A partir de 1974, la angioplastia y los stents cambiaron el tratamiento de arterias bloqueadas. Hoy son procedimientos rutinarios.
La cirugía robótica, iniciada en 1985, ha reducido riesgos e incrementado la precisión en intervenciones cardíacas.
Los marcapasos y desfibriladores implantables han prevenido miles de muertes súbitas en pacientes de alto riesgo.
En emergencias, la introducción del 911 y el desfibrilador automático permitió actuar en los minutos críticos.
La reanimación cardiopulmonar (RCP), promovida desde los años 50, es hoy una habilidad básica en todo el mundo.
Prevención, políticas públicas y desafíos
La mortalidad cardiovascular cae en el mundo gracias a políticas que reducen factores de riesgo como tabaquismo y colesterol alto.
En los años 60, el 40 % de los adultos estadounidenses fumaba; hoy, la cifra es menor al 15 %.
Campañas de prevención y controles médicos frecuentes han reducido infartos y accidentes cerebrovasculares en varios países.
Sin embargo, problemas como la obesidad y la diabetes crecen y podrían frenar los avances logrados.
Nuevas tecnologías como reconstrucciones cardíacas en 3D y medicamentos para la obesidad abren caminos para seguir reduciendo la mortalidad.
