La minería en Venezuela muestra un gran potencial, pero sigue lastrada por la informalidad y la falta de inversión a gran escala.
Los datos más recientes del Banco Central de Venezuela (BCV) revelan una actividad minera volátil. En 2025, el sector creció 13,46% en el primer trimestre y 7,90% en el segundo. Sin embargo, esta recuperación no es sostenida. En 2022 cayó 0,56% y luego repuntó 15,18% en 2023.
Esta montaña rusa refleja problemas estructurales no resueltos. La minería en Venezuela enfrenta desafíos como infraestructura deficiente, marcos regulatorios inestables y escaso financiamiento.
Además, aunque el sector minero extractivo creció 22,78% en el segundo trimestre de 2024, la minería ilegal sigue expandiéndose sin control. Esta situación agrava la deforestación, contamina ríos con mercurio y cianuro, y afecta la biodiversidad.
El Arco Minero del Orinoco, que abarca 12,2% del territorio nacional, concentra grandes reservas de oro, diamantes, coltán y bauxita. Para explotarlas, el gobierno promueve iniciativas como el Plan Sectorial Minero 2019-2025 y la Expo Metal 2025.
Durante este evento se firmaron más de 200 acuerdos comerciales. Entre ellos, un memorándum con la empresa china Zhongshe Foreing y alianzas con Aurumin y Abyssal Knot Corp.
No obstante, organizaciones no gubernamentales critican la falta de transparencia en la gestión de estos recursos.
El auge global de minerales estratégicos —como el coltán y la bauxita— representa una oportunidad para diversificar la economía venezolana.
Venezuela también busca cooperación con países como Nigeria y Vietnam en maquinaria, exploración y producción industrial.
En conclusión, la minería en Venezuela tiene potencial, pero sigue lastrada por la informalidad, la minería ilegal y la ausencia de reglas claras.
