Los migrantes nicaragüenses en Estados Unidos enfrentan un limbo legal cada vez más incierto. Es el caso de Fernando y Lucy, quienes llegaron en 2023 bajo el programa de parole humanitario, pero hoy viven con miedo.
Sin permiso de trabajo y bajo amenaza
Desde mayo de 2025, su permiso de trabajo expiró. Aunque iniciaron su solicitud de asilo político a tiempo, la nueva administración republicana ha congelado estos trámites. La pareja teme ser deportada, especialmente por haber huido de la represión en Nicaragua.
Un día a día bajo vigilancia
Fernando trabaja como cocinero en Miami. Cada madrugada revisa que su solicitud de asilo vaya en su mochila, por si enfrenta una redada del ICE. “Da miedo que te agarren solo por tener cara de latino”, comenta bajo anonimato.
Migrantes nicaragüenses en EE. UU.
Temen tanto al gobierno de EE. UU. como al de Nicaragua. Si regresan, podrían perder sus bienes o ser encarcelados. En Miami, intentan sostener a su hija, nacida en 2023, lejos de una realidad que ya no les ofrece garantías.
Más de 96.000 en la misma situación
Fernando y Lucy no están solos. Más de 96.000 nicaragüenses llegaron a EE. UU. bajo el parole y ahora viven en incertidumbre. A ellos se suman 4.000 migrantes protegidos por el TPS, cancelado en julio por el Departamento de Seguridad Nacional.
Trump endurece su política migratoria
El expresidente ordenó detener indefinidamente las solicitudes de asilo para quienes ingresaron con parole. Además, planea permitir deportaciones exprés sin audiencia judicial. Para Fernando y Lucy, vivir en Estados Unidos hoy es tan angustiante como quedarse en Nicaragua.
