Menores que sobrevivieron a los terremotos del 24 de junio necesitan ser protegidos por el Estado. La abogada y profesora universitaria Andrea Celis advirtió este viernes sobre los graves peligros que acechan a la población infantil del país. Ciertamente, las estimaciones oficiales del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calculan que tres coma nueve millones de menores habitan en las zonas afectadas. Por lo tanto, el sector jurídico exige la aplicación inmediata de planes de contingencia para salvaguardar la integridad física de los más jóvenes. Asimismo, los defensores de los derechos humanos instan a las autoridades a adecuar los albergues temporales de forma rápida. De este modo, las instituciones buscan mitigar el impacto social y garantizar la protección de la infancia en Venezuela.
Obligaciones del Estado ante desastres naturales
Al respecto, la especialista jurídica recordó que las autoridades públicas poseen la responsabilidad ineludible de resguardar las garantías ciudadanas durante las emergencias. Por consiguiente, el Estado venezolano debe priorizar el acceso a la salud, la alimentación balanceada y la no discriminación en los refugios. Sin embargo, la abogada denunció que la mayoría de los campamentos provisionales carece actualmente de servicios sanitarios diferenciados por sexo. Además, esta deficiencia estructural incrementa notablemente la vulnerabilidad de las niñas frente a posibles abusos en los espacios compartidos. Por esa causa, las mesas técnicas gubernamentales deben implementar medidas de seguridad interna para la protección de la infancia en Venezuela.
Efectivamente, el ordenamiento legal interno reconoce plenamente a los menores de edad como sujetos de derecho desde la ratificación de los tratados internacionales. Por este motivo, el artículo 78 de la Constitución nacional y la legislación especial obligan al Ejecutivo a tomar medidas administrativas urgentes. Por otro lado, la pérdida de viviendas y el hacinamiento crítico debilitan gravemente el núcleo de las redes de apoyo familiar tradicionales. Adicionalmente, los terremotos del pasado junio causaron severas fallas en el suministro de agua potable en Caracas, La Guaira y Carabobo. En consecuencia, la insalubridad generalizada representa un desafío prioritario para la protección de la infancia en Venezuela.
Impacto educativo y estrategias de respuesta humanitaria
Daños estructurales en planteles escolares y albergues
Por lo tanto, los informes preliminares de los organismos multilaterales revelan que cuatrocientas treinta y dos escuelas de la capital sufrieron daños estructurales. Por esa razón, las autoridades locales inhabilitaron temporalmente los centros educativos o los convirtieron en refugios comunitarios para albergar a los damnificados. Adicionalmente, el cese prolongado de las actividades escolares interrumpe bruscamente la rutina de socialización e incrementa el estrés postraumático de los estudiantes. Por consiguiente, los psicólogos recomiendan el restablecimiento rápido de las clases presenciales para devolver la estabilidad emocional a los alumnos de las provincias. De esta forma, la educación formal complementa la protección de la infancia en Venezuela.
Directrices esenciales para la reunificación familiar
Por otra parte, los equipos de socorro deben guiar sus acciones mediante las Normas Mínimas para la Protección de la Niñez de 2019. Ciertamente, esta alianza internacional, copresidida por Unicef y World Vision, establece diez principios fundamentales para la atención directa en catástrofes. No obstante, las brigadas comunitarias priorizan la reunificación familiar inmediata para evitar que los menores permanezcan solos en la intemperie. Por esa causa, ningún ciudadano puede retener de forma particular a un infante no acompañado bajo la excusa de brindarle auxilio. Finalmente, la coordinación institucional rigurosa entre las alcaldías y las redes de voluntarios optimiza la protección de la infancia en Venezuela.
Manejo de redes sociales y salud emocional
Por consiguiente, la doctora Andrea Celis aconsejó regular estrictamente la exposición pública de los testimonios de los sobrevivientes en el entorno digital. Además, la sobreexposición continua a imágenes perturbadoras en las pantallas de los teléfonos móviles eleva los niveles de ansiedad y miedo. Sin embargo, los padres deben fomentar una comunicación asertiva y sincera que valide las emociones de confusión que experimentan sus hijos. Por lo tanto, los adultos tienen el deber de corroborar la información solo con fuentes oficiales para combatir los rumores falsos. De esta manera, el pensamiento crítico de los adolescentes fortalece los mecanismos de protección de la infancia en Venezuela.
La paulatina reconstrucción de los espacios recreativos seguros disminuye paulatinamente el impacto psicológico que generan los desastres naturales en las comunidades. Por lo tanto, los sociólogos sugieren que el financiamiento oportuno de los comedores escolares garantizará la seguridad alimentaria en los municipios costeros. De esta manera, las organizaciones de ayuda humanitaria y el Estado venezolano unificarán criterios metodológicos para asegurar el bienestar de los jóvenes bajo los esquemas internacionales de protección de la infancia en Venezuela.
Con información de El Periódico de Monagas
