Valencia, 10 de junio de 2026-. Marcha de sindicalistas y campesinos reactivó malestar contra el Gobierno de Bolivia. Una marcha masiva de sindicalistas, campesinos e indígenas reactivó este miércoles las movilizaciones en Bolivia.
Las protestas exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz tras más de un mes de bloqueos.
Marcha de sindicalistas y campesinos reactivó malestar contra el Gobierno de Bolivia
La movilización partió desde El Alto rumbo al centro de La Paz. Allí se concentran las sedes del poder Ejecutivo y Legislativo.
El dirigente campesino Vicente Salazar lanzó un mensaje directo al gobierno.
“Aleje al presidente la renuncia voluntaria o la convulsión”, afirmó ante medios locales.
La policía desplegó operativos de seguridad en los accesos a la plaza central.
El objetivo fue evitar enfrentamientos en las inmediaciones del Palacio de Gobierno.
Las protestas cumplen ya 40 días consecutivos. Los bloqueos han generado escasez de alimentos, combustible y oxígeno medicinal.
Crisis y bloqueos prolongados
Según la Defensoría del Pueblo, se han registrado al menos 10 fallecidos. El informe abarca hechos ocurridos entre mayo y el 2 de junio.
Los bloqueos se extendieron a seis de las nueve regiones del país. Sin embargo, los puntos activos bajaron de 95 a 85 según la ABC.
Los sectores movilizados denuncian falta de respuesta a sus demandas salariales. También exigen mejoras en el suministro de combustible y liberación de dirigentes.
En la protesta participaron indígenas quechuas de Potosí y campesinos de Cochabamba. Estos grupos portaban palos y llegaron desde regiones del centro y sur del país.
Tensiones políticas y salidas en debate
El gobierno de Rodrigo Paz firmó acuerdos de obras con autoridades locales. Entre ellos, proyectos de carreteras en la ciudad de El Alto.
El mandatario denunció la presencia de actores externos en las movilizaciones. Afirmó que buscan “imponer una visión política” en el conflicto.
Desde la oposición se advierte un desgaste progresivo de las protestas. Algunos sectores señalan que las movilizaciones están perdiendo fuerza.
Mientras tanto, crecen los pedidos para declarar estado de excepción. Los sindicatos rechazan esta medida y exigen apertura de diálogo directo.
