La capacidad de los buques de guerra que despliega Estados Unidos en el Caribe. Estados Unidos ha iniciado un despliegue sin precedentes de buques de guerra y personal militar en aguas de América Latina y el Caribe, con el objetivo declarado de combatir el narcotráfico. El alcance y la escala exacta de esta operación ordenada por el presidente Donald Trump aún no están claros, pero expertos coinciden en que no tiene comparación en años recientes, tanto en ejercicios como en despliegues operativos.
Despliegue confirmado
El viernes, la Marina estadounidense confirmó el reposicionamiento del Iwo Jima Amphibious Ready Group y de la 22.ª Unidad Expedicionaria de Marines en el área del Comando Sur. Esto incluye los buques USS Iwo Jima, USS Fort Lauderdale y USS San Antonio, junto con unos 4.000 infantes de Marina. Además, al menos dos destructores de la clase Arleigh Burke, USS Gravely y USS Jason Dunham, operaban al norte del mar Caribe. El USS Sampson se encontraba en aguas territoriales de Panamá, según el monitoreo de Marine Vessel Traffic.
La capacidad de los buques de guerra que despliega Estados Unidos en el Caribe
Los destructores Arleigh Burke, lanzados en 1991, son buques polivalentes, armados con misiles guiados y el sistema de defensa Aegis, con una tripulación de 329 marineros y desplazamiento entre 8.200 y 9.700 toneladas. Por su parte, el USS Iwo Jima, de la clase Wasp, tiene un desplazamiento de 41.000 toneladas, capacidad para 1.000 soldados y 1.200 tripulantes, y puede operar 30 aeronaves, incluyendo AV-8B Harrier II y F-35B. Los buques USS Fort Lauderdale y USS San Antonio, de la clase San Antonio, tienen un desplazamiento de 25.300 toneladas y transportan tropas con capacidad aérea limitada.
Reacciones y contexto político
La Casa Blanca reafirmó que Trump está decidido a usar todos los recursos para detener el ingreso de drogas y llevar a los responsables ante la justicia. Nicolás Maduro respondió que Venezuela cuenta con recursos suficientes para enfrentar cualquier amenaza externa, calificando el despliegue de “provocación” y un desafío directo a la soberanía nacional.
El despliegue de EE. UU. representa, según analistas, una demostración de fuerza y capacidades de desembarco en un momento de creciente tensión geopolítica en la región.
