Valencia, 8 de enero de 2025-. Irán quedó sin internet en medio de varios días de protestas. La interrupción de la red fue reportada por la ONG de ciberseguridad Netblocks, que aseguró que se trata de medidas de censura digital contra las manifestaciones. El corte afecta a todo el país y dificulta la comunicación entre ciudadanos y medios independientes.
Irán quedó sin internet en medio de varios días de protestas
Las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre en Teherán por el aumento de precios y la caída del valor del rial.
Desde entonces, se han expandido a 25 de las 31 provincias del país, según datos recopilados por agencias internacionales y medios locales. Las protestas incluyen a comerciantes, estudiantes y ciudadanos que exigen mejoras económicas y políticas.
Videos verificados muestran a manifestantes gritando consignas como “es la batalla final, Pahlavi volverá” y “Seyyed Ali será destituido”, en referencia al guía supremo Ali Jamenei.
El presidente Masud Pezeshkian llamó a la «máxima moderación», al diálogo y a «escuchar las reivindicaciones del pueblo» frente a los manifestantes.
Balance de víctimas y represión
El número de muertos aún no está claro. La ONG Iran Human Rights reportó al menos 45 manifestantes fallecidos, incluidos ocho menores.
El miércoles fue la jornada más sangrienta, con 13 fallecidos, mientras que cientos resultaron heridos y más de 2.000 fueron detenidos.
Los datos oficiales reportados por medios iraníes mencionan al menos 21 muertos, incluyendo miembros de las fuerzas de seguridad.
Estas protestas son las más importantes desde las manifestaciones de 2022 por la muerte de Mahsa Amini, detenida por presunto uso incorrecto del velo.
El corte de internet refleja un endurecimiento de las medidas de control frente a la creciente presión ciudadana. La situación sigue siendo tensa, y las autoridades advierten sobre posibles sanciones a quienes difundan información sobre las protestas.
La frase Irán enfrenta corte de internet nacional subraya la gravedad de la situación y el impacto en la comunicación de los ciudadanos.
A medida que se intensifican las protestas, la comunidad internacional observa de cerca la respuesta del gobierno iraní y las posibles repercusiones sobre los derechos civiles en el país.
