IA parece empática, pero humanos siguen siendo preferidos. Una investigación liderada por la Universidad Hebrea de Jerusalén revela que, aunque la inteligencia artificial (IA) puede generar respuestas empáticas, las personas valoran más las respuestas que creen provienen de un humano.
El estudio, publicado en Nature Human Behaviour y basado en nueve experimentos con más de 6.000 participantes, comparó la percepción de mensajes idénticos atribuidos a humanos o chatbots. Los resultados mostraron que las respuestas generadas por IA eran consideradas más cálidas y solidarias solo cuando se pensaba que venían de una persona real.
Anat Perry, investigadora principal, explicó que “la gente prefiere sentir que otro humano realmente entiende, siente con ellos y se preocupa”. La diferencia fue más notable en mensajes que apelaban a la conexión emocional profunda y a la atención genuina, no solo a la comprensión intelectual.
Además, los participantes preferían esperar días o semanas por una respuesta humana antes que recibir una contestación inmediata de IA. La sospecha de que una máquina pudo haber editado una respuesta atribuida a un humano reducía significativamente su valoración emocional.
IA parece empática, pero humanos siguen siendo preferidos
El estudio advierte que el uso creciente de IA para redactar mensajes puede disminuir la autenticidad percibida. “Cuanto más dependemos de la IA, más riesgo hay de que nuestras palabras pierdan ese toque humano esencial”, afirmó Perry.
Aunque la inteligencia artificial tiene un rol importante en educación, salud mental y servicios médicos, el estudio concluye que en situaciones que requieren una conexión emocional profunda, el contacto humano sigue siendo insustituible.
“La tecnología puede ampliar los sistemas de apoyo, pero no reemplaza el toque humano cuando realmente importa”, finalizó la investigadora.
