Valencia, 9 de octubre de 2026-. Haití aplazó indefinidamente las elecciones presidenciales y alarga su proceso de transición política a 10 años.
El Consejo Electoral Provisional (CEP) anunció que elaborará un nuevo calendario, sin precisar cuándo podrán celebrarse los comicios.
La decisión prolonga la incertidumbre política de un país que no celebra elecciones nacionales desde 2016. El asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021 agravó la crisis institucional, mientras la violencia de las bandas armadas dificulta la gobernabilidad y el funcionamiento de los organismos públicos.
El CEP explicó que el calendario deberá adaptarse a los requisitos técnicos y operativos del proceso, así como a las condiciones necesarias para garantizar su desarrollo. La postergación confirma las dificultades para cumplir la hoja de ruta anunciada en julio, que establecía el 13 de diciembre como fecha para la primera vuelta.
Haití aplazó indefinidamente las elecciones presidenciales y alarga su proceso de transición política a 10 años
La inseguridad constituye uno de los principales obstáculos para organizar las elecciones en Haití. El país enfrenta la expansión de grupos criminales que controlan zonas de Puerto Príncipe y otras regiones, además de atacar a la población y limitar el acceso a servicios y actividades económicas.
Según datos de Naciones Unidas citados por DW, al menos 5.700 personas murieron o resultaron heridas desde comienzos de 2026 a causa de la violencia de las pandillas y de las operaciones contra ellas. Además, cerca de 1,5 millones de personas han sido desplazadas de sus hogares.
Eduardo Gamarra, profesor de política de la Universidad Internacional de Florida y experto en Haití, consideró previsible el aplazamiento debido a la falta de condiciones para celebrar los comicios.
El analista Diego da Rin, del centro de estudios International Crisis Group, también había advertido sobre las dificultades para cumplir el calendario electoral anunciado en julio.
La respuesta internacional incluye una fuerza de seguridad respaldada por Naciones Unidas para combatir a las pandillas. Sin embargo, el despliegue continúa por debajo de la meta prevista de 5.500 efectivos, lo que limita su capacidad para responder a la crisis.
El registro de votantes y la organización siguen pendientes
La violencia no es el único problema que enfrenta el proceso electoral. Las autoridades también deben completar tareas administrativas y logísticas indispensables para que la población pueda participar en las votaciones.
El CEP inició el registro de votantes en nueve de los diez departamentos del país, pero dejó fuera al departamento del Oeste, donde se encuentra Puerto Príncipe, debido a las condiciones de seguridad.
Gamarra cuestionó que pueda organizarse una elección sin garantizar la participación de la población y sin completar el registro electoral. Para el especialista, muchos haitianos afrontan necesidades inmediatas relacionadas con la alimentación, la supervivencia y la protección frente a la violencia.
Da Rin sostuvo que el Gobierno debe establecer objetivos de seguridad realistas y vincularlos con un plan concreto para preparar los comicios. A su juicio, derrotar por completo a las pandillas antes de votar no parece una condición alcanzable en el corto plazo.
Una transición política sin fecha de cierre
Tras la salida de Ariel Henry en 2024, Haití quedó bajo un esquema de transición política. El Consejo Presidencial de Transición concluyó su mandato en febrero de 2026 y el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé continúa al frente del Gobierno.
La ausencia de una nueva fecha electoral prolonga la incertidumbre sobre cuándo podrán los haitianos elegir a sus representantes mediante las urnas.
Gamarra advirtió que el país corre el riesgo de permanecer atrapado en una transición prolongada. Da Rin coincidió en que las postergaciones podrían continuar si los preparativos electorales no se acompañan de avances verificables en seguridad.
