Gobierno de Colombia desmiente el veto ideológico a la ayuda humanitaria pero restringe los rescates en terreno. El Gobierno de Colombia negó categóricamente este miércoles 12 de agosto los señalamientos sobre un presunto rechazo de asistencia internacional por motivaciones ideológicas para atender la contingencia generada por el devastador terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado lunes. La emergencia representó un reto inmediato para la administración del presidente Abelardo de la Espriella, quien asumió la jefatura de Estado hace apenas seis días.
Postura de la Cancillería, lista de países cooperantes y restricciones de búsqueda
Al respecto, el ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula, enfatizó en rueda de prensa que el Ejecutivo coordina la recepción de insumos sin aplicar ningún tipo de sesgo político. Por consiguiente, el canciller argumentó que la nación suramericana ha recibido contribuciones de países con diversas tendencias de gobierno, incluyendo el despacho de un avión con 58,5 toneladas de medicinas y alimentos enviado por México, así como aportes de Alemania, Catar, Chile, España, El Salvador, la República Checa, India, Israel, Luxemburgo y Portugal. Sin embargo, en el ámbito operativo de salvamento, la estrategia difiere.
«Trabajamos con países sin ninguna consideración ideológica ni política. No hemos excluido a ningún país», aseveró el canciller Omar Bula durante su comparecencia ante los medios de comunicación.
Efectivamente, el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Tamayo, aclaró que en lo referente al despliegue de equipos de búsqueda y rescate, Colombia solo ha autorizado el ingreso de contingentes procedentes de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel. Por este motivo, el funcionario sostuvo que se privilegió exclusivamente a naciones que garantizan agrupaciones avaladas por el sistema internacional de acreditación.
Balance de víctimas y llamado a la unidad de brigadistas voluntarios
Cifras de fallecidos y zonas más castigadas
Por lo tanto, la severidad del evento telúrico causó los mayores destrozos en localidades del Pacífico y de la franja cafetera en el occidente del país. Por esa razón, la asociación Asocapitales precisó en su más reciente balance que el total de víctimas mortales se elevó a 241 personas en las zonas afectadas.
Llamado a evitar la politización de la tragedia
Por otra parte, la presencia de agrupaciones independientes en las labores de remoción de escombros cobra relevancia en ciudades como Cali. Ciertamente, Héctor Méndez, presidente de la brigada de socorro Topos Azteca —quien acudió de forma voluntaria al margen de la delegación gubernamental mexicana—, hizo una encarecida petición a todos los actores para no desviar la atención de la emergencia. No obstante, los brigadistas insisten en concentrar los recursos en ubicar sobrevivientes atrapados.
«Yo les pido, se los suplico, vamos a trabajar juntos y a tratar de sacar a nuestros hermanos enterrados en distintos puntos. Si nos ponemos a tratar de politizar esto, estamos mal», declaró a la agencia AFP el líder de los Topos Azteca, Héctor Méndez.
Con información de AFP
