Exjueza María Lourdes Afiuni sufre una delicada recaída de salud y su familia exige el cierre definitivo de una causa judicial que se prolonga por más de 16 años. El miércoles 5 de agosto, Nelson Afiuni, hermano de la exjueza María Lourdes Afiuni, confirmó que la exfuncionaria judicial presentó una recaída en su estado de salud, añadiendo un nuevo capítulo de preocupación al complejo escenario legal que enfrenta desde hace más de 16 años.
Ciertamente, el anuncio encendió las alarmas de sus allegados y de los sectores que monitorean su expediente.
El mensaje familiar, los antecedentes de salud y el origen del caso
Al respecto, la información fue compartida públicamente a través de la red social X por Nelson Afiuni, quien transmitió el compromiso de la familia de mantener al público informado sobre el cuadro clínico de la exmagistrada.
Por consiguiente, el vocero aprovechó la oportunidad para enviar un saludo en nombre de Afiuni a quienes siguen de cerca su trayectoria.
Sin embargo, este quebranto se suma a una lista de complicaciones previas, entre las que destaca la cirugía oncológica a la que debió someterse en 2020 tras el diagnóstico de un carcinoma en el rostro.
«Lamento informarles que la jueza María Lourdes Afiuni ha tenido una recaída, estamos atentos toda la familia Afiuni y seguiremos informando su estado de salud. Ella les manda un gran saludo a todos sus seguidores y a todos aquellos que siempre están pendientes de ella y su caso», manifestó Nelson Afiuni.
Efectivamente, los orígenes del expediente se remontan a diciembre de 2009, cuando arrestaron a la exjueza tras otorgar una medida cautelar al empresario Eligio Cedeño, actuación que la defensa sostuvo ajustada al marco legal venezolano y a sugerencias de las Naciones Unidas.
Tras su reclusión en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof) en condiciones que consideran deplorables, obtuvo arresto domiciliario en 2011 y libertad condicional en 2013, sujeta a la prohibición de salir del territorio y utilizar redes sociales.
Condena por «corrupción espiritual», reclamo de cierre y la reciente Ley de Amnistía
Del fallo de 2019 a la exigencia de libertad plena
Por lo tanto, la evolución del litigio llevó a que en marzo de 2019 la condenaran a cinco años de prisión por el delito de «corrupción espiritual». Por esa razón, tras cumplirse los plazos que fijó la sentencia impuesta en 2020, sus parientes solicitaron formalmente en junio de este año el sobreseimiento y cierre definitivo de la causa criminal, alegando la expiración de la pena.
Con información de Alertas 24
