El éxito de la producción en el campo ya no responde únicamente a los rendimientos por hectárea, sino a la destreza de los productores para sortear las distorsiones monetarias y cambiarias. Así lo advirtió Hernán Torre, experto del sector agrícola, quien señaló que una excelente eficiencia agronómica resulta insuficiente si un manejo financiero deficiente termina por minar el flujo de caja hasta comprometer la viabilidad de las unidades de producción.
Además, las dinámicas de devaluación e inflación obligan a reconfigurar la administración de los recursos en los predios rurales. Por lo tanto, el diseño de estrategias corporativas dentro de las fincas y asociaciones gremiales busca blindar las inversiones operativas para sostener los niveles de abastecimiento de la actividad agrícola en Venezuela.
Objetivos de la aceleración en la depreciación cambiaria
Asimismo, el analista explicó que la reciente aceleración en el deslizamiento de la divisa, impulsada por la agilización de las ofertas en las subastas oficiales, persigue la unificación del tipo de cambio y la eliminación de la sobrevaluación de la moneda local para erradicar el incentivo del mercado paralelo. De este modo, el ajuste macroeconómico apunta a reducir la brecha que distorsiona las transacciones comerciales corrientes.
Efectivamente, aunque Torre reconoció en una nota reseñada por el portal Minuta Agropecuaria que esta medida provocará un repunte inflacionario inicial y un debilitamiento temporal del poder adquisitivo de los ingresos en bolívares, detalló que la estabilización posterior sincerará las variables operativas y aportará mayor certidumbre al financiamiento informal. En consecuencia, el nuevo esquema monetario forzará una reingeniería inmediata en las estructuras de costos del sector primario bajo las siguientes premisas comerciales:
- Baja en insumos importados: Disminución en los precios finales de semillas, fertilizantes y fitosanitarios al suprimirse las comisiones preventivas que aplicaban los comercios ante la volatilidad de la tasa.
- Alza en rubros anclados: Incremento en el valor de aquellos servicios y suministros que dependían directamente del subsidio o del rezago de la tasa oficial, tales como el combustible diésel, los fletes y la mano de obra.
Sector agrícola: Planificación a largo plazo y reglas de mercado predecibles
Por otra parte, el especialista destacó que contar con una tasa de cambio unificada permitirá que la planificación agrícola recupere su predictibilidad, logrando que los productores presupuesten de manera certera a largo plazo. Igualmente, la unificación cambiaria normalizará los flujos internos de la cadena agroalimentaria al corregir una severa distorsión: evitar que los distribuidores se vean forzados a vender sus mercancías a la tasa oficial mientras reponen sus inventarios bajo la paridad paralela.
Por eso, el establecimiento de reglas transparentes devuelve competitividad a los alimentos producidos en el territorio frente a los productos importados. La estabilización de los precios de los agroquímicos y la posibilidad de calcular los márgenes de ganancia reales facilitan los contratos de agricultura de contrato entre las asociaciones de productores y la agroindustria procesadora.
El freno del encaje legal y la ausencia de crédito bancario
Por añadidura, el experto recordó que el ordenamiento macroeconómico derivado de las políticas cambiarias constituye apenas un primer paso para la recuperación del aparato productivo. Torre enfatizó que el crecimiento sostenido de las siembras se encuentra severamente frenado por los efectos del elevado encaje legal marginal que mantiene el Banco Central, una medida restrictiva que anula la capacidad de la banca universal para otorgar créditos comerciales y líneas de financiamiento para capital de trabajo.
Finalmente, la falta de apalancamiento financiero formal obliga a los agricultores a depender de recursos propios o de mecanismos de financiamiento alternativos con los proveedores de insumos. En resumen, el sector primario requiere de la reactivación del crédito para acometer inversiones en maquinaria e infraestructura tecnológica. En conclusión, resolver la asfixia crediticia se perfila como el próximo desafío crítico para consolidar la rentabilidad y el crecimiento sostenible de la actividad agrícola en Venezuela.
Con información de Banca y Negocios
