Valencia, 31 de octubre de 2025-. Esto es lo que tienen que pasar los niños migrantes detenidos por ICE. Desde marzo, el Gobierno de Donald Trump ha endurecido las políticas migratorias sin excepciones para personas con discapacidad o familias con niños.
De acuerdo con un reportaje de Univisión, las condiciones de detención en los centros migratorios “han empeorado” durante 2025.
Uno de los principales ejemplos es el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, en Dilley, reabierto a inicios de año.
Allí, decenas de testimonios de madres y niños describen el lugar como “una prisión”, con luces encendidas todo el día y comida de mala calidad.
El Centro para Derechos Humanos y la Constitución visitó el recinto y documentó la situación. Su director, Sergio Pérez, denunció que los menores no duermen, carecen de agua potable y no reciben atención médica adecuada.
“Estas familias vienen huyendo de lugares peligrosos y están sufriendo un trauma severo”, afirmó Pérez.
Esto es lo que tienen que pasar los niños migrantes detenidos por ICE
En Dilley hay niños con autismo, leucemia y otras enfermedades, pero no cuentan con atención médica especializada.
Las entrevistas revelan además que los funcionarios mantienen las luces encendidas las 24 horas y los radios de comunicación nunca se apagan, afectando el descanso de los menores.
Según la organización, algunos padres son presionados para autodeportarse o entregar a sus hijos a familiares en Estados Unidos, con el fin de que los niños no permanezcan encerrados.
“Vamos a tener una generación de niños dañados por estas experiencias”, advirtió Pérez.
Testimonios que respaldan denuncias
Univisión revisó cerca de 60 testimonios que serán usados en tribunales para defender la vigencia del Acuerdo Flores, vigente desde 1997.
Este acuerdo establece condiciones mínimas de alimentación, educación y recreación para los menores bajo custodia migratoria.
Una joven madre relató que, junto a su esposo y su bebé de tres meses, fue trasladada desde Nueva York hasta Texas, tras pasar por dos centros de detención con condiciones insalubres.
Contó que durmieron en el suelo, usaron mantas de aluminio y que los guardias se burlaron cuando pidieron apagar un ventilador por el frío extremo.
