El Nuevo Herald – Valencia, 31 de enero de 2025-. Esta semana, Amanda, una mujer de 35 años nacida en Ohio, ha estado buscando ansiosamente en Internet información sobre el Estatus de Protección Temporal, el programa federal que protege a más de medio millón de venezolanos de la deportación.
Tiene 25 semanas de embarazo. Su novio, el padre de su primer bebé, es un inmigrante venezolano con TPS que lleva casi dos años en los Estados Unidos. Amanda, quien trabaja en una organización sin fines de lucro que brinda servicios de atención primaria de infancia, dice que la reciente revocación por parte de la administración Trump de una extensión de 18 meses del TPS los ha sumido a ella y a su novio en la incertidumbre.
“Siento que ya no puedo preocuparme por el nacimiento de mi hijo, que puede llegar en cualquier semana. Ahora tengo que averiguar cómo pagar un abogado si lo necesito. ¿Será que nos fugamos?” dijo Amanda, quien pidió que no se usara su apellido por temor a la seguridad de su novio.
La difícil situación de Amanda demuestra cómo las órdenes de inmigración desde la Casa Blanca está afectando no sólo a los propios venezolanos sino a innumerables ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes en el estado de la Florida y en todo el país que tienen relación con esta comunidad.
Temen que sus seres queridos sean enviados de regreso a Venezuela, un país plagado de crisis humanitaria y políticas. La reversión de las protecciones del TPS ha causado ansiedad en las comunidades de inmigrantes de la Florida, el estado con la mayor población de beneficiarios del TPS en el país y donde casi el 60% de los beneficiarios son venezolanos. Amanda y su novio, que viven en el Medio Oeste, temen ser separados si la secretaría de Seguridad Nacional, Kristi Noem, no renueva pronto las protecciones para Venezuela.
Su novio encontró recientemente un trabajo estable en una fábrica, pero teme que pronto no podrá trabajar legalmente en los Estados Unidos y mantener a su recién nacido. “Estoy en el punto en el que voy a dar a luz prematuramente debido al estrés que tengo en este momento con la inmigración”, dijo Amanda, y agregó que su pareja piensa que no es deseado en este país. “Siente que la gente odia a los venezolanos”.
Más de 7.7 millones de venezolanos han huido de su país durante la última década, escapando de una crisis humanitaria en curso. Según el censo, 903,153 venezolanos viven en los Estados Unidos. Entre ellos, 505,400 están bajo la protección de deportación del TPS, y potencialmente podrían verse obligados a irse si finalmente se revoca la protección.
A pesar de salir con un venezolano que enfrenta incertidumbre sobre su futuro legal en los Estados Unidos, Amanda sigue siendo una firme defensora de las políticas de inmigración de Trump. Ella cree que la economía fue mala para la mayoría de los estadounidenses bajo el gobierno del presidente Joe Biden y votó por el presidente Trump.
Esa es una decisión de la que todavía no se arrepiente. Por ahora, Amanda simplemente está esperando más información para que ella y su nueva familia puedan tomar una decisión informada. ‘Lo detuvimos’ Antes de que Biden dejara la Casa Blanca, el exsecretario de Seguridad Nacional Alejandro Mayorkas extendió el TPS de Venezuela desde abril de 2025 hasta octubre de 2026.
Sin embargo, esta semana, la nueva secretaria de Seguridad Nacional, Noem anunció que retiraría la extensión, argumentando que Mayorkas había extendido indebidamente el programa cuando era una decisión que debería haber quedado en manos del gobierno de Trump.
“Antes de que terminara el mandato de Biden, Mayorkas firmó una orden que decía que durante 18 meses iban a extender la protección a las personas con Estatus de Protección Temporal, lo que implicaba que los venezolanos iban a poder vivir en los Estados Unidos y violar nuestras leyes durante otros 18 meses”. dijo Noem. “Lo detuvimos”.
Con información de El Nuevo Herald.
