Valencia, 5 de octubre de 2026-. Estados Unidos retira todos sus bombarderos de la base de Reino Unido donde se investiga un presunto intento de ataque terrorista.
Estados Unidos retiró la totalidad de los bombarderos de su Fuerza Aérea que se encontraban desplegados en la base de la RAF Fairford, en el Reino Unido, tras una investigación sobre un presunto ataque terrorista planeado contra la instalación militar que derivó en el arresto de cinco sospechosos a finales de septiembre.
Un funcionario del Pentágono confirmó este domingo a medios aliados que las aeronaves fueron reasignadas a sus bases de origen en territorio estadounidense, enfatizando que las fuerzas de bombarderos —incluidos los aparatos B-1, B-2 y B-52— mantienen su capacidad de despliegue y respuesta a nivel global desde el continente americano.
Estados Unidos retira todos sus bombarderos de la base de Reino Unido donde se investiga un presunto intento de ataque terrorista
De acuerdo con reportes de The New York Times, la decisión militar se adoptó luego de que el alto mando recibiera nuevas alertas sobre un posible complot respaldado por Irán contra la infraestructura castrense, una hipótesis que las autoridades aún investigan de manera independiente.
La medida coincide con un escenario de alta tensión mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, evalúa posibles acciones en el marco de la campaña militar en Oriente Medio. «Hay decisiones que tomaré con respecto a Irán. Irán ha quedado devastado. Así que la única pregunta es: o será por las buenas o será por las malas», expresó Trump este fin de semana.
Detenciones y antecedentes en el Reino Unido
El operativo policial se desencadenó la madrugada del pasado domingo, cuando la policía de Gloucestershire detuvo a cinco hombres bajo sospecha de violar la Ley de Explosivos y planificar actos terroristas, tras interceptar tres vehículos sospechosos en las inmediaciones de la base ubicada en el oeste de Inglaterra.
Investigadores británicos analizan posibles vínculos de los arrestados con redes extranjeras, aunque Teherán ha rechazado categóricamente cualquier implicación. Las autoridades del Reino Unido advirtieron previamente sobre el riesgo de operaciones de sabotaje vinculadas a Irán en suelo británico, lo que obligó a reforzar de manera sustancial los protocolos de seguridad en la instalación militar utilizada para respaldar operaciones aéreas.
