Valencia, 26 de agosto de 2026-. Estados Unidos reactivó la construcción de 100 kilómetros de muro fronterizo entre Arizona y México a pesar de la oposición de grupos de nativos por afectar una zona considerada sagrada.
El Gobierno de Estados Unidos reactivó la construcción del muro fronterizo entre Arizona y México. La polémica obra abarca un tramo de 100 kilómetros de extensión.
Esta infraestructura atraviesa territorios pertenecientes a la Nación Tohono O’odham. La decisión ha generado una fuerte oposición por afectar una zona considerada sagrada.
Estados Unidos reactivó la construcción de 100 kilómetros de muro fronterizo entre Arizona y México a pesar de la oposición de grupos de nativos por afectar una zona considerada sagrada
Rodney Scott, comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza, confirmó la medida oficial. El alto funcionario explicó que este proyecto operativo se denomina «Tucson 5».
Según Scott, la barrera cerrará importantes corredores de contrabando y narcotráfico. Las autoridades estadounidenses consideran que es una ruta crítica en la frontera.
El área desértica remota facilita el tráfico de personas desde hace décadas. El cruce de migrantes en situación irregular también es frecuente allí.
Batalla legal y territorios ancestrales
La reactivación de las obras ocurre tras un importante revés judicial. Un juez federal en California rechazó la petición de la tribu.
La comunidad indígena buscaba detener temporalmente la construcción en su reserva. El magistrado indicó que no lograron demostrar una reducción territorial ilegal.
Tampoco consideró que la construcción represente una invasión federal del terreno. Esta demanda judicial había sido introducida formalmente en el mes de junio.
La Nación Tohono O’odham mantiene gran preocupación por el impacto general. Temen la destrucción de lugares sagrados y valiosos recursos culturales.
El muro fronterizo fragmentaría irremediablemente sus tierras ancestrales en el sur estadounidense.
Peticiones políticas para suspender la obra
La congresista demócrata Adelita S. Grijalva exigió detener la construcción inmediatamente. Otros tres miembros de la Cámara de Representantes apoyaron esta solicitud.
La petición formal fue entregada a los departamentos de Seguridad Nacional e Interior. Los legisladores cuestionaron la ausencia de una consulta comunitaria significativa previa.
Consideran inaceptable avanzar sin evaluar el impacto religioso de la obra. El documento también plantea serias dudas sobre el uso de fondos públicos.
Los representantes proponen modernizar y fortalecer los puertos de entrada fronterizos. Este polémico proyecto forma parte de la política impulsada por Donald Trump.
