Estados Unidos asume un rol central en la reconstrucción tras los desastrosos sismos en Venezuela. A comienzos de año, el Gobierno estadounidense proyectaba consolidar los frutos de su inusual entendimiento con Caracas ante la apertura del mercado petrolero y minero. Ciertamente, las mayores reservas energéticas del planeta se presentaban atractivas para los inversores norteamericanos antes de los devastadores eventos telúricos del mes pasado. Por lo tanto, la Casa Blanca enfrenta ahora la titánica labor de reconstruir la red de servicios públicos e infraestructura vial colapsada por la catástrofe. Asimismo, la población civil clama por auxilio internacional para superar el impacto socioeconómico de la crisis estructural en Venezuela.
Cuantificación de los daños materiales y testimonio de las víctimas
Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas calculó los perjuicios patrimoniales en aproximadamente treinta y siete mil millones de dólares. Por consiguiente, este monto representa cerca de una tercera parte del Producto Interno Bruto anual del país suramericano en la actualidad. Sin embargo, los esfuerzos urgentes exigen la remoción masiva de escombros, la localización de fallecidos y la construcción de complejos habitacionales para miles de damnificados. Además, las precarias condiciones de las familias que pernoctan en estadios y vías públicas profundizan la crisis estructural en Venezuela.
«Estamos en manos de Dios, y también de los estadounidenses. Nadie más puede salvarnos ahora», afirmó Danny Muñoz, albañil que extrajo a su hijastra gestante de los escombros en La Guaira.
Efectivamente, especialistas de la Universidad Estatal de Oregón estiman que unos sesenta y nueve mil inmuebles sufrieron colapsos o daños severos en el litoral central. Por este motivo, sectores costeros como Catia La Mar, ubicados a cuarenta y cinco minutos de la capital, registran los mayores estragos del desastre. Por otro lado, las evaluaciones de riesgo advierten que la tardanza en los proyectos de infraestructura incrementará el descontento popular contra las autoridades administrativas. Adicionalmente, el deterioro de las condiciones de vida presiona el panorama social ante la crisis estructural en Venezuela.
Cuestionamientos a la gestión local y el control financiero de Washington
Presiones políticas sobre Delcy Rodríguez e implicaciones geopolíticas
Por lo tanto, la funcionaria Delcy Rodríguez afronta severos cuestionamientos de la opinión pública debido a la lentitud percibida en los operativos de rescate. Por esa razón, un eventual fracaso en los planes de edificación podría desencadenar violentas protestas cívicas que pongan en riesgo el frágil equilibrio político. Adicionalmente, Washington considera a la dirigencia local un componente clave para implementar sus planes de pacificación y explotación de recursos en la región. Por consiguiente, el margen de maniobra de la administración interna está supeditado a la crisis estructural en Venezuela.
Ingerencia de la Administración Trump tras la captura de Nicolás Maduro
Por otra parte, la Casa Blanca ha ejercido un control estricto sobre el régimen desde la captura de Nicolás Maduro por comandos norteamericanos en enero. Ciertamente, el Gobierno de los Estados Unidos sostiene que supervisa los ingresos provenientes de las exportaciones petroleras y las finanzas públicas nacionales. No obstante, esta posición coloca a los departamentos norteamericanos en el centro operativo de cualquier esfuerzo financiero para el país. Por esa causa, los analistas internacionales proyectan una dependencia prolongada para solventar la crisis estructural en Venezuela.
Asistencia humanitaria e inversión en infraestructura por el Departamento de Estado
Por lo tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, garantizó un despliegue integral para atender las consecuencias del sismo del veinticuatro de junio, que dejó más de cinco mil muertos. Por esa razón, efectivos del ejército estadounidense evalúan daños en el terreno, reparan pistas de aeropuertos y distribuyen insumos médicos. Adicionalmente, la entidad diplomática informó la asignación de trescientos ochenta y seis millones de dólares en asistencia directa en menos de un mes. Por consiguiente, la inyección presupuestaria busca estabilizar de forma expedita las zonas afectadas por la crisis estructural en Venezuela.
La paulatina ejecución de los fondos multinacionales permitirá restablecer el suministro eléctrico y el agua potable en las localidades pesqueras golpeadas. Por lo tanto, los voceros del Departamento de Estado señalaron que coordinan con funcionarios locales esquemas de reconstrucción rápidos, seguros y fundamentados en estudios de riesgo sísmico. De esta manera, las agencias internacionales buscan sentar las bases para la recuperación económica sostenible a largo plazo en la nación caribeña. De esta forma, las fuerzas aliadas y las autoridades locales intentan mitigar las secuelas dejadas por la crisis estructural en Venezuela.
Con información de Alberto News
