Valencia, 5 de octubre de 2026-. El flujo migratorio a través de la selva del Tapón del Darién, en la frontera entre Colombia y Panamá, ha experimentado un desplome histórico. Según datos del Servicio Nacional de Migración de Panamá, mientras que 201.063 personas —en su mayoría venezolanas— atravesaron la región entre enero y junio de 2024, apenas 280 lo hicieron en el mismo período de 2026.
Este cambio radical en las rutas del continente responde al endurecimiento de las políticas fronterizas en Estados Unidos tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, sumado al impacto geopolítico tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela a principios de 2026. En consecuencia, el corredor del Darién dejó de ser la transitada vía hacia el «sueño americano», dando paso a un fenómeno inverso de retorno hacia el sur y a nuevas rutas migratorias.
Endurecimiento en las leyes ha modificado el mapa y migrantes ahora apuntan hacia el Cono Sur
Un vocero de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indicó a Bloomberg Línea que tres de cada cuatro migrantes venezolanos entrevistados durante el primer semestre de 2026 señalaron a su país de origen como destino principal en su regreso. El desglose ubica a Colombia como el destino de retorno para el 13 %, Costa Rica para el 4 % y Guatemala para el 1 %.
Este proceso no ha ocurrido de forma completamente voluntaria. Juan Navarrete, abogado y promotor de derechos humanos de Amnistía Internacional, señaló que la administración estadounidense deportó a unas 2.400 personas en poco más de año y medio en coordinación con el gobierno venezolano. Asimismo, naciones como Ecuador y Perú han comenzado a gestionar restablecer relaciones consulares para viabilizar la deportación de ciudadanos venezolanos.
El atractivo de Uruguay y Brasil para cubanos y haitianos
Mientras los venezolanos emprenden el camino de vuelta, ciudadanos de Cuba y Haití protagonizan un desplazamiento masivo hacia el suroeste del continente, impulsados por las graves crisis políticas, económicas y de seguridad en sus países de origen.
Uruguay se ha consolidado como un imán migratorio gracias a su marco normativo. Martín Koolhaas, doctor en ciencias sociales e investigador de la Universidad de la República, explicó que la ley de migraciones aprobada en 2008 garantiza la igualdad de derechos entre nacionales y extranjeros, permitiendo el acceso gratuito a la salud, la educación y programas de protección social. De acuerdo con la OIM, entre enero y mayo de 2026 ingresaron 5.946 cubanos que permanecen en territorio uruguayo.
Paralelamente, Brasil registra cifras récord de solicitudes de asilo. En los primeros cinco meses de 2026 se contabilizaron 16.982 peticiones de ciudadanos cubanos, quienes ingresan de manera constante a través de Guyana.
Guyana como puerta de entrada y redes de tráfico
Guyana se ha transformado en el principal punto de acceso a Sudamérica para los migrantes caribeños, debido a la escasa exigencia de visados y normativas migratorias flexibles. Los ciudadanos cubanos llegan principalmente por vía aérea para luego cruzar hacia el norte de Brasil mediante redes de tráfico ilícito.
Un informe conjunto de la OIM y la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) detalla que el paso fronterizo a través del río Tacutú se realiza en embarcaciones por rutas fluviales o en vehículos terrestres organizados en pequeños grupos. Las redes criminales cobran tarifas que oscilan entre los US$1.200 y los US$10.000 por servicios que incluyen traslados, alojamiento y alimentación.
Desplazamiento interno en Ecuador y migración extracontinental
En el plano regional, la OIM analizó el impacto del crimen organizado en Ecuador. Aunque no se establece una vinculación directa automatizada, los datos de la Matriz de Seguimiento del Desplazamiento revelan que la violencia y el conflicto pasaron de representar el 32 % de las causas de desplazamiento interno antes de 2021 al 64 % entre 2021 y octubre de 2025, elevando el promedio anual de desplazados a 47.000 personas.
