Ocho días después del sismo que sacudió al país, las brigadas de salvamento aplican rigurosos protocolos de disciplina acústica en las zonas de desastre. Los especialistas extranjeros y nacionales transformaron el silencio en la herramienta técnica más eficaz para localizar sobrevivientes entre los bloques de concreto.
El balance de la emergencia registra hasta el momento 2.295 fallecidos, más de 11.000 heridos y 6.461 personas rescatadas con vida de las estructuras colapsadas. Actualmente, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional en memoria de las víctimas. En consecuencia, las fuerzas aliadas intensifican los rastreos nocturnos utilizando el silencio como un elemento vital ante el destructivo doblete sísmico en Venezuela.
El valor del silencio en las operaciones de rescate
Los rescatistas procedentes de más de una decena de países colaboran de forma ininterrumpida con los cuerpos de seguridad locales en el barrido de los escombros. Para optimizar el rendimiento de las maniobras, los coordinadores del terreno implementaron una técnica internacional que exige la paralización total de las actividades periféricas de forma periódica.
Por otra parte, el rescatista voluntario Daniel Velázquez explicó que suspender el ruido ambiental permite registrar variaciones sutiles en el subsuelo. «El silencio es clave para poder encontrar alguna señal de vida. En algún momento de la operación hay que hacer silencio, prestar atención a cada detalle», argumentó el especialista. Por consiguiente, esta metodología de escucha selectiva eleva las probabilidades de éxito en los operativos civiles activados por el doblete sísmico en Venezuela.
El puño en alto como señal de mutis absoluto
En las últimas horas se consolidó el uso de una seña corporal uniforme para ordenar el cese inmediato de cualquier fuente de ruido en los perímetros de excavación. Personas designadas dentro de las cuadrillas levantan el puño cerrado, lo que indica a los presentes que deben apagar los motores de la maquinaria pesada y silenciar las voces de los voluntarios.
La voluntaria Joselis Alejandra Zorrilla, quien apoya activamente las labores en el litoral mientras busca a sus propios familiares, destaca el civismo y la obediencia de las comunidades frente a esta instrucción técnica. Asimismo, los gritos de alerta que dominaron las primeras jornadas del siniestro fueron reemplazados por este código visual sismorresistente. La cooperación masiva de los civiles facilita el trabajo de los expertos sismológicos desplegados en el perímetro del doblete sísmico en Venezuela.
Trabajo contrarreloj y captación de señales de vida
Los especialistas ejecutan este riguroso procedimiento técnico en intervalos estimados de cinco minutos dentro de los sectores residenciales más afectados. Las brigadas agudizan el oído con el propósito de registrar pequeños golpes en las tuberías, respiraciones débiles o quejidos atrapados en los sótanos de los edificios de La Guaira y Caracas.
«Es importante guardar el silencio para que nosotros podamos escucharlas, así sea con ese pequeño bosquejo de voz que les quede, podemos escucharlos y saber que hay alguien con vida y poder rescatarlos», confirmó la rescatista Chantal Muñoz. Por otro lado, más de 80.000 ciudadanos damnificados reciben asistencia básica en los campamentos transitorios habilitados por el Estado. En conclusión, la disciplina del silencio colectivo sostiene la esperanza de los familiares y optimiza los recursos de ingeniería humana frente a la tragedia causada por el devastador doblete sísmico en Venezuela.
Con información de Notitarde
