El Niño amenaza con convertirse en el más intenso jamás registrado tras alcanzar temperaturas sin precedentes en el Pacífico y desatar la alerta global de la ONU. El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, lanzó este viernes 31 de julio de 2026 un contundente llamado de alerta global ante la rápida intensificación del fenómeno climático El Niño en el océano Pacífico, advirtiendo que este evento aviva un planeta ya afectado por el calentamiento global y arrastra al mundo hacia un escenario sin precedentes.
La mayoría de los modelos meteorológicos proyectan que este episodio podría alcanzar una magnitud excepcional, situándose potencialmente como el más devastador del que se tenga registro. La combinación del calentamiento oceánico con el cambio climático de origen antropogénico amenaza con agravar la crisis ambiental global.
Alerta de la ONU, patrones térmicos y previsiones de la OMM
Guterres enfatizó que las aguas superficiales del centro y este del Pacífico ecuatorial nunca habían alcanzado temperaturas tan elevadas en una fase tan temprana del fenómeno, con proyecciones que estiman un incremento de hasta 3 °C por encima de los promedios históricos. Por consiguiente, las alteraciones en los regímenes de vientos, presiones y precipitaciones afectarán la dinámica atmosférica global durante los próximos meses. Sin embargo, los efectos ya se hacen sentir en varios continentes a través de olas de calor extremo e incendios forestales de gran escala.
«Hace dos meses advertí que El Niño estaba llamando a nuestra puerta. Ahora ya está dentro de la casa y aumenta el calor. Ya hemos soportado un verano de extremos: domos de calor que baten todos los récords e incendios apocalípticos», declaró António Guterres.
Los informes presentados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) respaldan la advertencia del máximo vocero de la ONU, previendo que de aquí al mes de octubre prácticamente la totalidad de las áreas terrestres del planeta experimentarán temperaturas superiores a los rangos habituales. Por este motivo, los gobiernos e instituciones internacionales evalúan planes de contingencia para mitigar las pérdidas humanas y materiales derivadas del calor asfixiante. Por otro lado, la frecuencia con la que se repite este ciclo natural —habitualmente entre dos y siete años— muestra ahora un impacto sensiblemente mayor debido a la acumulación de gases de efecto invernadero.
Con información de DW
